Por Isabel Fernández
La disposición de una mesa puede ser la clave del éxito o del fracaso de un restaurante. Es una de las primeras cosas que el comensal ve al llegar al establecimiento y, por tanto, es imprescindible crear una primera impresión positiva que posibilite disfrutar de la comida con la máxima satisfacción.
Todos los detalles afectan al aspecto de la mesa: ubicación, luz, tamaño, colores, etc.
Para Denise Madeira, marketing manager de Vista Alegre Hotelware, a la hora de vestir la mesa de un restaurante, es prioritario «garantizar un equilibrio entre funcionalidad y estética, permitiendo una estética agradable al cliente y un servicio eficiente. Desde un punto de vista estético, es importante que los elementos y materiales de la mesa transmitan la identidad y estilo del restaurante, tanto en el concepto gastronómico como en la propia decoración del espacio. Cuando se trata de funcionalidad, la prioridad es seleccionar piezas que sean resistentes al uso y a los lavados frecuentes. Piezas que conserven su buen aspecto a largo plazo y sean fáciles de organizar, limpiar, reemplazar y apilar para facilitar su manipulación».
Por su parte, Mamen Pérez, gerente de Carmela Martí, explica que «hay dos factores que influyen principalmente a la hora de vestir la mesa de cualquier restaurante. El primero es el diseño, es decir, la imagen que el restaurante quiere transmitir y que debe de estar impregnada en todos los ámbitos para poder transmitirla a los comensales. Por ejemplo, un restaurante japonés con un diseño minimalista y moderno no va a utilizar la misma mantelería que uno más clásico, donde la mesa debe estar vestida para transmitir esa elegancia. En ambos casos la mantelería textil es fundamental para transmitir ese ambiente acogedor y cuidado por los detalles, pero en el caso del japonés propondríamos unos manteles individuales, más en línea con el estilo. El segundo factor es la calidad y durabilidad, ya que las mantelerías deben de estar preparadas para el uso intensivo de la hostelería. Además de ser bonitos, los manteles deben ser prácticos. Por ejemplo, tejidos que tienen un aspecto natural pero que su composición es 100% poliéster, por lo que no encogen, ni arrugan en exceso».
Además, Carlos Uriarte, CEO de Idurgo & Capeans, recalca que «la calidad es imprescindible en cada uno de los elementos que la componen».
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