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Tarruella Trenchs diseña el Hotel Icon Embassy by Petite Palace

©Meritxell Arjalaguer

El concepto de Tarruella Trenchs Studio para el Hotel Icon Embassy by Petite Palace es recuperar la sofisticación de este palacio situado en la calle Serrano e invitar a formar parte, tanto al visitante como al transeúnte, de una de las calles comerciales más elegantes de Madrid, presentando su interior como una extensión de la calle con su vegetación, tiendas de moda, terrazas y gastronomía.

La nueva imagen del hotel apuesta por el juego de la línea negra sobre blanco como hilo conductor de todos los espacios para evocar esta sofisticación de aire francés.

La luz cenital del lucernario, el juego de reflejos, la abundante vegetación, las tramas de lineales de madera negra tanto en techos como en celosías y el guiño a la moda con la aportación de color con varios biombos estampados llenan los espacios de acceso y recepción.

El diseño contemporáneo se mezcla con la herencia clásica del edificio para conseguir espacios sofisticados pero modernos, que se entrelazan entre ellos e invitan a disfrutar de todos los rincones.

La recepción se plantea en una posición menos central y predominante para dejar espacio a las zonas sociales del hotel que ocupan el espacio de acceso. Este volumen exento de piedra negra aúna también el uso de barra en su parte posterior, conectando consecutivamente los espacios anexos e invitando a entrar a degustar la nueva carta.

El restaurante cafetería, mas recogido y con menos luz natural, mantiene la trama de listones negros del techo, se abre al vestíbulo de recepción, se viste con abundantes maderas en mesas y librerías, bancos de piel y sillas de terciopelo. Se busca crear un espacio más íntimo y cálido que contraste con la luminosidad del vestíbulo y del comedor del patio posterior.

Al final de este recorrido interior desde la calle Serrano, encontramos un gran comedor inundado por la luz cenital, la vegetación y un mobiliario de jardín. El espacio, más fresco que el anterior, juega con el uso de piedras y maderas, mimbre, telas de lino y alfombras de fibras naturales para evocar la idea de invernadero.

En las habitaciones predomina el juego blanco-negro que aporta la tranquilidad, confort y sofisticación necesaria. Un listón negro resigue las aristas de todos los espacios tanto en pasillos como habitaciones.

En pasillos, suelos y techos negros resaltan el contraste de las paredes blancas y los pequeños apliques apantallados de luz tenue que señalizan las habitaciones.

En estas últimas, aparece de nuevo la trama de listones negros usados en los techos de las zonas comunes, pero esta vez aplicados en uno de los paramentos verticales. La calidez y confort del espacio se consigue vistiendo el suelo de roble con grandes alfombras de lana de tonos cálidos, cortinas de algodón grueso, butacas de terciopelo, muebles de nogal y lámparas bajas. En el baño, siguiendo los mismos criterios, contrasta el uso de los perfiles de la mampara y estructura del lavabo en hierro negro sobre un espacio claro donde solo resalta una gran mural geométrico en baldosas blancas y negras.

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