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Lavandería, negocio eficiente

En los últimos años, el sector de la lavandería profesional ha tenido que afrontar la situación que ha provocado la pandemia y adaptarse a unos cambios que configuran la realidad actual. Tres son los principales aspectos a tener en cuenta: una nueva concepción del sector, las nuevas metodologías de trabajo, y el uso de maquinaria y productos más ecológicos.

Calidad, fiabilidad y rentabilidad son las tres principales preocupaciones del canal horeca a la hora de elegir la maquinaria de lavandería. La calidad final del proceso de lavado es directamente proporcional a la calidad que desea el establecimiento hostelero, cuyos responsables deben tener la total tranquilidad de que su ropa de cama, baño, mesa, uniformes, etc. siempre estará a punto, con lo cual el equipo no puede fallar, por tanto, debe ser fiable. En lo referente a la rentabilidad, al ser la lavandería una partida importante en la cuenta de resultados, hay que apostar por máquinas eficientes para ahorrar al máximo en la factura de agua y energética.

Para Paulo Barreira, presidente de Girbau Iberia, “la lavandería es uno de los aspectos clave en el correcto funcionamiento y éxito de un hotel o de un restaurante, ya que una porción relevante de la opinión que el cliente extrae de su experiencia puede verse impactada por un lavado deficiente o secado de tejidos como sábanas o manteles. En este sentido, la atención al detalle debe ser máxima porque la lavandería puede ser un factor diferencial en el porvenir de los establecimientos. Un sistema de lavandería de alta vanguardia, eficaz y siempre listo para producir resulta primordial en este tipo de negocios. La eficiencia es otro elemento a tener en cuenta, ya que los clientes desean que todo esté a punto a su llegada al establecimiento, demandado el mejor servicio y las mejores condiciones posibles. Sin embargo, cada establecimiento es diferente, siendo la adaptabilidad y la versatilidad fundamentales para poder ofrecer servicios personalizados, siempre teniendo en cuenta las necesidades de cada hotel o restaurante. No es lo mismo un establecimiento de alta cocina que un pequeño restaurante familiar, como no es lo mismo un hotel de playa que uno que se encuentre en el centro de una gran ciudad. Para diseñar e idear la mejor estrategia de negocio, es fundamental conocer qué tipo de maquinaria puede ser fácilmente instalable, adaptable y producir un rendimiento elevado”.

Por su parte, Emilio Holzer, director comercial de Boaya, es de la opinión de que “primero se hace un estudio de capacidades para gestionar (lavar, secar, planchar y plegar) toda la ropa. Se pone en común las horas de trabajo a realizar y sobre todo el espacio disponible. Con estas variables, hacemos la propuesta de máquinas, puede que sean más pequeñas o grandes en función de lo anterior. Prima el rendimiento y control de ropa en todo momento”.

Asimismo, Jose Mará Boneu, managing director de Drylav, enumera, “en primer lugar, la capacidad para establecer la producción necesaria, así como el espacio disponible para el desarrollo de la planta y las infraestructuras disponibles (tomas de agua, electricidad, gas, etc.). También el presupuesto sobre la producción a desarrollar. Además, hay que ofrecer asesoría y gestión del lanzamiento o inicio de la actividad”.

Sobre ello, Ion Sotil, responsable de Marketing y Producto Divisón Lavandería de Fagor Professional, indica que, “en primer lugar, se calculan los kilogramos por hora a lavar y secar, además del tipo de prendas a secar (ropa plana, ropa de rizo y ropa de forma). Con ese dato es cuando se ajustan todos los parámetros, como espacio, capacidad e, incluso, el presupuesto. Partiendo de la premisa orientativa de que para lavar y/o secar 1 kg por hora se necesita 1 m2, luego ya con los metros cuadrados que salen se dispondrá del espacio necesario. Si este espacio queda grande por espacio edificable disponible, tendremos que ajustar la capacidad de la lavandería vía más horas de trabajo o días para reducir los kg por hora a lavar y con ello los metros cuadrados requeridos. Una vez ajustados espacio y equipos necesarios, se comienza a analizar si entra en presupuesto objetivo y, en caso de que no se entre en presupuesto, se pasará a la fase de ajustar los equipos ofertados”.

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