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La hostelería en España podría estar desperdiciando más de 1 millón de toneladas de comida al año

Se calcula que en España se tiran a la basura más de 7,7 millones de toneladas de comida anuales y aunque es en los hogares y en la agricultura donde se produce la mayor tasa de desperdicio, hay otros eslabones en la cadena que se ven afectados por esta situación. Es el caso de la hostelería. Según los últimos datos proporcionados por AECOC, el sector es responsable del 14% de la comida que se desperdicia. Por tanto, tal y como han calculado desde Too Good To Go, la app que lucha contra el desperdicio de alimentos, los restaurantes, bares y cafeterías españoles estarían desechando hasta 1,07 millones de toneladas de comida cada año.

Si se profundiza más en el problema se observa que, de acuerdo a un estudio elaborado en 2011 por Unilever, hasta un 20% de la comida desechada proviene de los platos que elabora el establecimiento y luego no se consumen, otro 15% corresponde a frutas y verduras, y la mayor de las cantidades procede de los platos no terminados de los comensales, representando estos hasta un 30% del desperdicio.

Y el problema ya no es solo el volumen de comida que se tira, sino también el tiempo y dinero que se pierde con ello, pues tanto despilfarro estaría costando a cada restaurante una media de 3.000 euros anuales. Además, desde Too Good To Go advierten del enorme impacto medioambiental que supone todo ese derroche de alimentos, “pues cada kilo de comida tirado a la basura equivale a la emisión de entre 2 y 4 kg de CO2, siendo así el desperdicio de alimentos otro gran responsable del cambio climático”, señala Oriol Reull, director de la app en España.

Por ello, luchar contra el desperdicio de comida es uno de los retos a los que se enfrenta la hostelería en la actualidad. Así lo deja claro Fabio Armari, director general de Autogrill Iberia, al destacar que hay que combatir este problema por razones “éticas, empresariales y humanas. Porque es fundamental poner en valor la comida y todo lo que hay detrás, desde el proceso de producción hasta los recursos naturales, la inversión y el trabajo realizado para ofrecer un producto de la mejor calidad, siendo conscientes de que la comida que no se consume a diario acaba en la basura mientras que hay personas que no tienen nada para comer. Todos tenemos la responsabilidad de intentar que las cosas cambien y las empresas también”.

En este sentido, las nuevas tecnologías están dando soluciones a este problema. Es el caso de Too Good To Go, una app a través de la cual los restaurantes y comercios de alimentación venden su excedente diario de comida a usuarios que salvan packs con esa comida de calidad a precio reducido para que no sea desperdiciada. Cada vez son más los establecimientos que se unen a iniciativas como esta para mostrar así su compromiso con la causa y Autogrill es una de las marcas de restauración que ya se han unido a esta app. “Too Good To Go nos ayuda a reducir la pérdida y el deterioro de los alimentos, dotándoles de una segunda vida, dándonos a conocer también a un nuevo público y avanzar en esa línea de la sostenibilidad que es estratégica en nuestro modelo de negocio”, valora Armari.

La mecánica es muy sencilla. Cuando a un restaurante le sobra menús del día o un bufé tiene mucho excedente, crea packs con esa comida que le ha sobrado y la venden a última hora en la app a un tercio de su valor real. Los usuarios compran los packs a través de la aplicación y van al establecimiento a recogerlos a la hora establecida. “De esta manera los establecimientos sacan máximo partido a su comida, obtienen unos ingresos que de otro manera no habrían conseguido porque esa comida se habría tirado a la basura y al mismo tiempo contribuyen a cuidar del planeta”, señala Reull.

Too Good To Go ya cuenta en España con más de 1.700 establecimientos unidos a su iniciativa y desde que se lanzó en nuestro país hace solo un año ha salvado ya más de 300.000 packs de comida, logrando que miles de kilos de alimentos en perfecto estado no se hayan ido a la basura y evitando la emisión de más de 700.000 kilos de CO2. “Aunque conseguir la tasa de desperdicio cero es prácticamente imposible, sí es cierto que el sector de la hostelería juega un papel clave en esta lucha y su implicación a la hora de pasar a la acción y tomar medidas es necesaria para avanzar hacia un sistema alimentario más sostenible”, concluye Reull.