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Entrevista Santi Riera, presidente de FIMMA-Maderalia

«Esta feria nos hace falta a todos»

El industrial Santiago Riera encabeza, una edición más, el Comité Organizador de la Feria Internacional de Maquinaria y Herramientas para el Mueble, Carpintería y Decoración (FIMMA), la otra pata de la bienal FIMMA-Maderalia y que, a falta de tres meses para su celebración, confirma sus mejores expectativas. Riera considera que “esta feria nos hace falta a todos, porque hace casi cuatro años que se celebró la anterior edición, y en este tiempo la tecnología ha evolucionado mucho. Y todo eso hay que mostrarlo y presentarlo, porque muchas empresas pueden beneficiarse de ello. FIMMA es el escenario idóneo para hacerlo”.

¿Qué aspectos de la maquinaria y equipos para la transformación de la madera y materiales derivados han avanzado más?

–Las máquinas mejoran año tras año sus prestaciones: velocidad, ergonomía, seguridad, diseño…, pero yo destacaría la electrónica y especialmente el software. Aquello que hace que las máquinas funcionen de una forma más rápida, precisa y eficiente. Todo ello encaminado a extraer un mayor rendimiento a un proceso de producción. Y lo que cada día resulta más importante: poder usar la maquinaria personal no tan especializado en carpintería y ebanistería, paliando de alguna forma el creciente déficit de profesionales que padece nuestro sector. Existen máquinas y software concebidos para hacer más sencilla e intuitiva la fabricación de mobiliario y elementos de carpintería. Y resulta evidente que necesitamos la feria para mostrar todo esto.

–¿Esta tecnología, cada vez más avanzada, supone la llave para atraer a la carpintería y el mueble más personas?

–Evidentemente, vender al cliente final con un render, diseñar y programar la producción desde una oficina técnica y controlar en planta líneas y máquinas automáticas atrae más a los jóvenes que el viejo banco de carpintero. Pero siempre necesitaremos profesionales del oficio, que sepan cómo se construye y se arma un mueble. No sólo informáticos que sepan programar. El carpintero del futuro ha de ser más tecnológico. Por descontado, las máquinas, programas, herrajes y sistemas de unión de las piezas ayudan, pero una persona debe diseñar el mueble, con buen gusto y también con conocimiento. La velocidad y precisión de la maquinaria han ayudado al sector a ser más competitivo, a exportar, a crecer; pero hacen falta jóvenes que arropen nuestra industria y la hagan más moderna y digital.

–¿Se va fabricar más mueble en nuestro país? ¿está en marcha un proceso real de reindustrialización?

–Efectivamente, empieza a hablarse del concepto ‘mueble de proximidad’. La pandemia, la escasez de materias primas y los altos costes del transporte nos han demostrado que las cosas hay que hacerlas también aquí. Que no todo hay que traerlo de fuera. Muchas producciones se trasladaron a China, porque era más barato fabricar allí y porque el transporte de las manufacturas a todo el mundo también lo era. Hoy nada es barato. Al contrario, energía y materias primas incrementan su coste progresivamente. El verdadero problema llega cuando no nos abastecen. Y no podemos fabricar. O no disponemos de un determinado producto. Esta situación nos está haciendo reaccionar y seguramente veremos cómo volveremos a fabricar en nuestro territorio muchas cosas de nuevo. Porque la prioridad es tener las cosas, no su precio. Siempre importaremos, siempre habrá comercio, pero es posible que recuperemos parte de la industria que un día marchó. En nuestro sector no es fácil, porque montar una fábrica o incluso un taller, tecnológicamente avanzados, requiere una inversión importante. Lo lógico es hacerlo poco a poco, durante muchos años.

¿Qué cree que buscará el visitante en FIMMA 2022?: ¿modernizar su parque de maquinaria?, ¿digitalizar el negocio?

–El principal problema que tienen las empresas del sector es el personal. Tienen bastante trabajo, pero no encuentran personal para llevarlo a cabo. Y van a tratar de paliar este déficit con maquinaria y software que puedan llevarle a cumplir sus compromisos. Inevitablemente, el sector se dirige hacia la digitalización. Por otra parte, el parque de maquinaria para la madera en España ha mejorado, pero todavía existe una gran parte que ha de ser renovada. Para hacerlo bien, es necesario ayudarles a controlar la capacidad productiva de lo que tienen y orientarles hacia lo que les ayudaría a mejorar. Especialmente en cuanto a flexibilidad en la fabricación y, por supuesto, en productividad. Ahora las máquinas se hacen viejas en diez años. Igual que los coches, las máquinas ya no son para toda la vida. El software que las gobierna condiciona absolutamente sus posibilidades y imitaciones, sobre todo la velocidad de ejecución del trabajo. El mundo de hoy exige actualizar permanentemente las fábricas y los talleres. En determinados territorios del país existen ayudas específicas para invertir en la digitalización y modernización de las instalaciones. Ahora es el momento de aprovecharlas. Toda la innovación digital que ha llegado a nuestro sector estará en FIMMA-Maderalia 2022. Nadie se lo puede perder.

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