
El punto de partida para la reforma del Catalonia Plaza España Hotel & Spa era, en apariencia, una actualización estética. Sin embargo, el proyecto, iniciado justo después de la pandemia, derivó en una rehabilitación completa para corregir una distribución poco funcional y unas habitaciones que se habían quedado pequeñas, adaptando el nuevo planteamiento a normativa y elevando la experiencia del huésped.
«Lo que pensábamos que iba a ser una actuación más en un hotel que ya funcionaba acabó siendo una rehabilitación completa de todos los espacios”, explica la interiorista Pia Capdevila. Una transformación que toma como idea matriz aquello que realmente diferencia a este establecimiento: su spa, uno de los más grandes del sector hotelero en Madrid.
Con 540 m2 de bienestar, el spa no se entiende aquí como un servicio complementario, sino como el auténtico motor conceptual del hotel. “Quisimos potenciar el spa como pieza clave del hotel. De hecho, el nombre del propio hotel ya incluye el concepto spa”, señala la interiorista. Esa connotación de calma, elegancia, lujo y disfrute se traslada al resto de espacios comunes y privados, convirtiéndose en un hilo conductor que ordena decisiones estéticas, materiales y atmósferas.
La intervención apuesta por una reinterpretación de la elegancia madrileña desde un lenguaje actual, con un lujo urbano sutil y accesible: espacios que transmiten calidad sin caer en lo ostentoso. Para conseguirlo, se mantienen y potencian elementos clásicos del edificio –cornisas, escalera y barandillas; y en el exterior, fachada y balaustradas– asegurándose de que, además de conservar carácter local, aporten funcionalidad y refuercen la sensación de sosiego.
En esta narrativa, el color negro se convierte en protagonista estratégico: aparece como hilo conductor que subraya detalles, marca ritmos y realza puntos clave, unificando el conjunto incluso cuando cada área “habla” con su propia personalidad.
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