Mobiliario

Boè, el nuevo sofá escultura de Désirée

La armoniosa asimetría y el intrigante juego de proporciones hacen de Boè –el sofá novedad de 2019 creado por Jai Jalan para Désirée– un modelo que recuerda una dormeuse contemporánea, expresión de la filosofía de proyecto de su diseñador que se traduce en el deseo de crear productos funcionales a la idea de “mimar y mimarse”. Monolítico, envolvente y sinuoso, Boè es un sofá-escultura que invita a sentarse en la curva lateral, arrellanándose en la postura semitumbada típica de la chaise longue, desde siempre considerada como elemento decorativo elegante y lujoso.

Este tipo de asiento, en la actualidad conocido también como daybed, tiene sus raíces en la antigüedad y mueve sus pasos desde lo que en la Roma antigua se denominaba triclinium o lectus convivialis. Un modelo también apreciado por la corte de Francia, donde María Antonieta se rodeaba de damas de compañía para charlar y hacerse mimar. Como se nota en algunas pinturas de esa época, es justo en este periodo histórico que la dormeuse fue adquiriendo el aspecto y las características de elegancia que le vamos atribuyendo hasta la fecha.

Boè reedita con gran modernidad y previsión un gran clásico gracias a algunos elementos que lo caracterizan: el cojín del asiento mullido con efecto pespunteado, la media curva en uno de los dos lados, el asiento encastrado y el pespunteado con botones automáticos para la máxima practicidad de mantenimiento y, finalmente, la suspensión sobre una base minimal de metal.

Un modelo cuya función es múltiple: ofrece la posibilidad de descansar o relajarse con un buen libro y una copa de vino, estando sentados o tumbados con un cómodo soporte detrás de la espalda que, en el caso de Boè, está situado en la parte final curvada que sirve como respaldo-brazo. Su versatilidad destaca también por el papel que este producto acolchado desempaña en los espacios, protagonizándolos desde el centro de la sala o como elemento que se acompaña con otros complementos de decoración, confiriendo un impacto estético que, gracias a las curvas dinámicas, va cambiando de continuo dependiendo del punto de observación o de cómo se lo interpreta en el uso cotidiano.