Proyecto a fondo

Bocoi

De almacén vinícola a restaurante con arte

El arquitecto Vicenç Mulet reforma el restaurante mallorquín Bocoi reinterpretando su pasado como almacén vinícola, con una escultura de Lin Utzon como protagonista.

Fotografía: Mateu Bennàssar

Ubicado en Portocolom (Mallorca), en un antiguo almacén cerca del muelle de carga donde se guardaban los bocois, unos toneles​ de gran capacidad que conservan el vino, el arquitecto Vicenç Mulet se ha inspirado en la historia del puerto y el uso del almacén para recuperar el espacio. Para ello ha eliminado todos los elementos decorativos y capas de las paredes de antiguas intervenciones para dejar a la vista de nuevo la piedra de la isla, el marés, y devolver la atmósfera de austeridad al local. El acento contemporáneo lo aportan las piezas de arte seleccionadas. Por un lado, el conjunto de ramas de higuera que sostiene las luminarias es un trabajo del artista local Varuzh junto con el propio Mulet. Por otro, la escultura que preside la entrada, a modo de homenaje a los bocois, forma parte de la colección Danza Cósmica de la artista danesa y vecina de la isla Lin Utzon, hija del arquitecto Jørn Utzon, de quien Mulet ha tomado también inspiración para este proyecto.

Referencias locales

El restaurante Bocoi evoca un fragmento de la historia de la isla de Mallorca y su vinculación con la producción de vino. A principios del siglo pasado, barcos cargados de toneles de grandes dimensiones, los bocois, zarpaban del puerto de Portocolom rumbo a Francia. Estos toneles se almacenaban en locales frente al puerto a la espera de ser cargados. La filoxera había causado estragos en los viñedos franceses y este país compraba toda la producción vinícola que podía encontrar en el Mediterráneo. Esta actividad se desarrolló hasta que la filoxera atacó también a los cultivos de la isla. Actualmente, estos almacenes se han convertido en espacios de restauración y ocio abiertos al paseo marítimo de Portocolom. La restauración fue precisamente la última actividad de este local, antes de que se iniciara la reforma para el actual Bocoi.

La situación del restaurante y su diseño original son los primeros condicionantes con los que el arquitecto mallorquín ha tenido que trabajar. Por un lado, la zona de paseo de la calle ofrece un área pequeña para la terraza. Por otro, el interior del espacio es estrecho y largo, con unos escasos 6 metros de fachada, pero con una altura considerable.

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