Por Isabel Fernández

El éxito de un catering no solo depende de la calidad de los alimentos, sino también del equipamiento adecuado. Desde la cocina hasta la presentación, cada herramienta juega un papel clave.
El montaje de un catering requiere seguir unos pasos previos para conseguir que todo salga según las expectativas del cliente y del propio negocio que lo organiza. Por este motivo, la organización es clave y fundamental. Se debe estar bien preparado, crear una buena comunicación entre todos los empleados y contar con un buen equipo. También es imprescindible establecer una comunicación clara y fluida con el cliente para entender exactamente qué es lo que quiere y así estar preparados para poder dárselo.
Una vez que se sabe qué es lo que quiere el cliente, se debe organizar el menú, ponerse en contacto con los proveedores y solicitarles todo cuanto se necesita para las fechas en las que se requiere.
Los alimentos no perecederos se pueden guardar en el almacén de la cocina, y los perecederos, solicitar que lleguen en las fechas más cercanas al evento y guardarlas adecuadamente en las cámaras de refrigeración.
Julián Pizzi, national corporate chef de Rational, señala que “en un sistema de catering es fundamental asegurar la trazabilidad para mitigar riesgos de contaminación alimentaria. De esta manera permite identificar rápidamente la fuente y retirar los productos afectados. La tecnología juega un papel fundamental en la trazabilidad. Un claro ejemplo son los equipos de cocción que registran las APPCC de forma automática y se pueden consultar siempre que se desee en una plataforma de conectividad”.
También coincide Susana Fernández, responsable comercial en España de García de Pou, en que “es fundamental garantizar la seguridad alimentaria con una eficiencia operativa y unos envases adecuados. Es imprescindible una buena organización en la cocina, envases que conserven bien el producto y que no haya manipulaciones innecesarias”.
Una cocina para catering no es igual que una de restaurante, ya que la primera debe ser altamente móvil y funcional; flexible para grandes volúmenes de comida; modular y fácilmente transportable (si es externa), y ágil en tiempos de preparación y servicio. En catering, la cocina muchas veces se traslada o se monta parcialmente en el lugar del evento, por lo que el equipo debe ser resistente, ligero, fácil de instalar y que asegure la trazabilidad de los alimentos.
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