Por Isabel Fernández

Desde el momento en que un huésped cruza la entrada hasta su salida, cada detalle importa en un hotel. Las puertas no son una excepción, ya que son la primera impresión, la barrera que brinda seguridad y la entrada que invita al descanso.
Las puertas de los hoteles deben priorizar la seguridad, el aislamiento acústico y la normativa contra incendios, garantizando al mismo tiempo durabilidad y estética. Deben ser ignífugas (mínimo Ei30/RF-30), insonorizadas, contar con cierre automático y sistemas de seguridad como cerraduras electrónicas.
Pedro Silva, administrador de Vicaima, considera que «la elección de las puertas en un hotel responde a una visión estratégica del proyecto, concebida desde el inicio en función de la ubicación, el concepto arquitectónico, el público objetivo y el entorno. A partir de ahí, entran en juego múltiples factores como la coherencia con el diseño exterior e interior, los requisitos de seguridad, el confort de los huéspedes y la durabilidad de las soluciones. Hoy, en el sector hotelero, las puertas no son solo un elemento funcional, sino una parte integral de la experiencia del espacio, contribuyendo al bienestar, a la identidad del hotel y al cumplimiento de normativas técnicas exigentes».
Para José Miguel Cortés, director de Gealan en España y Portugal, «la elección debe basarse en funcionalidad, eficiencia, seguridad y estética. A diferencia de los espacios residenciales, los hoteles buscan soluciones que resistan un uso intensivo, sean seguras y aporten confort a los huéspedes».
Además, Elizabeth Giménez, del Departamento de Arquitectura y Prescripción de Soleco, apunta que, «en un hotel, la puerta es un elemento que impacta directamente en tres factores clave para la propiedad y el proyectista: resistencia, diseño y mantenimiento a largo plazo. La elección adecuada no depende solo de la estética, sino de que la puerta responda correctamente a su uso real: tránsito intensivo, golpes, exigencias acústicas, resistencia al fuego y cumplimiento normativo».
No todas las puertas de hotel son iguales. La elección correcta depende del lugar de uso, el nivel de seguridad requerido y cómo se integra en el diseño general de su propiedad.
Las puertas de acceso a la entrada principal deben combinar accesibilidad, seguridad y estética, siendo generalmente automáticas (corredizas o giratorias) de vidrio templado o aluminio para facilitar el flujo de huéspedes y maletas. Deben cumplir con normativas de accesibilidad (ADA), garantizar la eficiencia energética (rotura de puente térmico) y ofrecer alta durabilidad, manteniendo una primera impresión elegante y funcional.
Desde el Departamento de Prescripción de Kömmerling destacan que las puertas de acceso a la entrada principal deben transmitir una imagen cuidada y coherente con la identidad del hotel, pero también responder a exigencias funcionales muy altas. Son puertas sometidas a un uso intensivo, expuestas a las condiciones climáticas y responsables, en gran medida, del confort térmico del edificio. Además, la accesibilidad es hoy un requisito imprescindible. Hay sistemas que permiten fabricar puertas de acceso con paso cero, facilitando la entrada a personas con movilidad reducida, carritos o equipaje, mejorando la experiencia del usuario desde el primer contacto con el hotel. Todo ello sin renunciar a un alto nivel de aislamiento y confort».
Además, José Miguel Cortés, de Gealan, afirma que son elementos que deben ser «robustos, seguros y elegantes, y que transmitan al mismo tiempo la identidad del hotel desde la primera impresión».
Es fundamental que la puerta esté automatizada. De esta manera, se garantiza que solo esté abierta cuando realmente se requiera, disminuyendo así las corrientes de aire y gastos de energía, además de mejorar el ambiente interior del hotel, su seguridad y que los clientes se puedan mover con más comodidad. Además, elementos como una cortina de aire o un dispositivo de activación posibilitan reducir de forma drástica el tiempo que la puerta está abierta, lo que significa una reducción significativa de las pérdidas de calor y energía. Una excelente solución son las puertas giratorias que separan de manera eficaz el exterior del interior del edificio, incluso con un tráfico constante de usuarios.
Probablemente, las puertas de las habitaciones son con las que el huésped está mayor contacto. Tienen que ser principalmente seguras, insonorizadas y resistentes al fuego (normalmente Ei30), garantizando privacidad y durabilidad. Deben contar con sistemas de cierre automático y apertura segura, con medidas estándar de al menos 80-90 cm de ancho y >2m de altura, integrándose estéticamente en el diseño del hotel.
Como comenta Alberto Peral, técnico comercial de Dayfor, «debido a la importancia técnica de estas puertas, lo recomendable es dejarse asesorar por profesionales que sean expertos en la normativa existente y evitar problemas con la certificación posteriormente. Para definirlas, los parámetros más importantes serían su acabado (lacado, chapa natural, melamina, HPL…). Recomiendo HPL por tener una gran variedad de diseños y texturas al mismo tiempo que son muy resistentes a impactos y arañazos, lo que alarga la vida útil de las puertas. Para las especificaciones técnicas, se aconseja una atenuación acústica de al menos 40 dB para evitar que el ruido del pasillo se filtre en la habitación. La resistencia al fuego, según el Código Técnico de la Edificación (CTE), será Ei30”. Este experto también comenta que hay que tener en cuenta “si se colocará enrasada al paramento o no y la elección de bisagras y cierrapuertas vistos u ocultos, en lo referente a la estética».
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