Para el proyecto de Palau Fugit Hotel, El Equipo Creativo utilizó las ‘dos Gironas’ como punto de partida creativo. La primera es el Barri Vell, un distrito emblemático con fachadas de piedra desgastada, callejones escondidos, porticados y murallas de piedra. En contraste, los diseñadores destacaron el lado más claro de la ciudad, es decir, los colores vibrantes que bañan las casas a lo largo del río Onyar, junto con la famosa celebración primaveral de Girona: El Temps de Flors (El Tiempo de las Flores). Estas influencias, realzadas con arte contemporáneo y objetos artesanales, crean un hotel que invita a ser descubierto y disfrutado.
Palau Fugit se despliega en dos alas principales, ambas adaptadas a las necesidades de los viajeros modernos y buscadores de experiencias por el estudio de arquitectura Isern Associats.
La primera es el palauet original. En ella un patio abovedado, rebautizado como ‘La Placeta’, alberga a su alrededor la recepción, el restaurante y el bar de cócteles, así como un spa oculto. Los huéspedes ascienden a las habitaciones a través de la escalera.
El segundo edificio, llamado el “Pavelló”, es un anexo que toma forma con un enfoque moderno y racional.
Ambos volúmenes están conectados por una terraza, el ‘corazón’ del hotel. Dotado con una pequeña piscina, abundantes helechos y una poética escultura central (llamada ‘Font de Gararotes’) del artista local Frederic Amat, proporciona un oasis sereno para los huéspedes y una conexión natural entre los dos edificios.
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