
Con motivo de la próxima Semana del Diseño de Milán, que se celebra del 19 al 25 de abril, Moroso renueva su visión de una de sus colecciones más emblemáticas, M’Afrique, mediante una intervención que no añade, sino que intensifica. No se trata de una nueva familia de productos, sino de una sutil evolución centrada en un único gesto: el color.
Una nueva expresión de Shadowy, el proyecto de Tord Boontje, surge a través de variaciones cromáticas nunca antes vistas que amplifican su presencia escenográfica y su profundidad narrativa. Los patrones tejidos, ya reconocibles por su ritmo orgánico y su ligereza, se convierten en superficies vivas animadas por tonos saturados, combinaciones inesperadas y degradados luminosos. El color no se limita a cubrir, sino que construye: dibuja, superpone y revela.
Presentada por primera vez en 2009 como un proyecto para exteriores, la colección M’Afrique sigue expresando su profunda conexión con la artesanía. Cada pieza toma forma en Dakar, en el Atelier M’Afrique, donde, bajo la dirección de Abdou Salam Gaye, los hilos de plástico, los mismos que se utilizan para las redes de pesca, se tejen a mano utilizando técnicas que son a la vez heredadas y reinterpretadas. Un proceso que transforma un material sencillo en una estructura compleja, donde cada variación y cada imperfección se convierten en valor.
En Shadowy, esta idea se plasma a través de un motivo que evoca un diseño natural, casi vegetal, capaz de filtrar la luz y generar sombras cambiantes. Con las nuevas paletas, esta cualidad se realza aún más: las superficies adquieren tridimensionalidad, las geometrías cobran mayor intensidad y el objeto se transforma en un paisaje cromático en constante evolución.
El color se convierte así tanto en lenguaje como en material. No es decoración, sino una herramienta de diseño que activa una relación más profunda entre el objeto y el espacio, entre el observador y la superficie. Cada composición cromática se concibe como una narrativa, capaz de evocar diferentes atmósferas, desde la cálida densidad de los tonos tierra hasta los reflejos más eléctricos de la luz.
Como afirma Patrizia Moroso, «para mí, África es un lugar profundamente emotivo. Vive en el alma. Todo lo que proviene de allí es vital y está lleno de una belleza infinita. No puedo ser racional con respecto a África: es una tierra que amo incondicionalmente».
En esta interpretación renovada, M’Afrique sigue siendo un territorio de encuentro: entre el diseño y el gesto, la cultura y el material, la memoria y la contemporaneidad. Junto a Shadowy, las demás colecciones desarrolladas a lo largo de los años por diseñadores internacionales, desde Marc Thorpe hasta Ron Arad, desde Martino Gamper hasta Sebastian Herkner, siguen definiendo un paisaje de diseño rico y matizado, donde cada tejido cuenta una historia diferente.
Un sistema coherente pero abierto, capaz de evolucionar con el tiempo sin perder su identidad. Una invitación a volver a mirar, con más atención. A descubrir cómo, en los detalles de un tejido, puede surgir todo un universo de colores.
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