Por Isabel Fernández

La Unión Europea avanza en su estrategia para reducir drásticamente los residuos plásticos y el sector de la hostelería se convierte ahora en uno de los focos principales. Con la nueva normativa que entra en vigor en 2026, bares, restaurantes, cafeterías y hoteles deberán decir adiós a muchos de los envases monodosis y plásticos de un solo uso que han formado parte del servicio durante décadas. La medida, integrada en el Pacto Verde Europeo y en la nueva regulación de envases, busca impulsar modelos más sostenibles y preparar al sector para una transición hacia sistemas reutilizables, reciclables y de menor impacto ambiental.
El Reglamento (UE) 2025/40 –parte del paquete legislativo Pacto Verde Europeo/economía circular– establece nuevos requisitos sobre envases: su diseño, uso y ciclo de vida, con el objetivo de que todos los envases sean reutilizables o reciclables de aquí a 2030. La norma complementa las restricciones ya existentes sobre plásticos de un solo uso –vajilla, cubiertos, pajitas, etc.– y amplía el alcance al sector horeca (bares, restaurantes, cafeterías y hoteles). El cambio afecta especialmente a los envases monodosis y plásticos desechables en hostelería. Así, para agosto de 2026 está prevista la prohibición del uso de envases monodosis de plástico de un solo uso para condimentos, salsas, leche de café, azúcar y similares en bares, cafeterías, restaurantes y hoteles (cuando se consume in situ); en enero de 2030 se producirá la extensión de la prohibición a todos los envases monodosis de alimentos, cosméticos y productos de higiene en hostelería, incluidos los tradicionales minibotes de champú y o gel en hoteles, y en febrero de 2032 habrá una evaluación por parte de la Comisión Europea sobre el impacto ambiental y sanitario de la medida.
También se prevé que los plásticos de un solo uso –vasos, platos, cubiertos desechables…–, ya regulados bajo la directiva anterior, sigan su prohibición o restricción.
Si nos centramos en estos últimos, cuando se habla de productos monouso o desechables para hostelería se hace referencia a todos aquellos utensilios que se emplean una vez y se tiran. En este mercado entran vasos, cubiertos, envases, servilletas, manteles, bandejas y prácticamente todo lo que pueda servir para servir y/o presentar comida sin tener que lavarlo después. Estos productos se usan mucho en lugares donde la higiene es determinante, el ritmo frenético o en los que directamente no hay tiempo ni espacio para estar lavando y secando.
Antonio Otero, director general de Envapro, señala que, “en el canal horeca, los productos desechables más habituales siguen siendo aquellos ligados al$take away y al servicio rápido. En restauración, las bolsas de papel siguen siendo un básico imprescindible. Cada vez más se fabrican con papel reciclado y, cuando están personalizadas, se convierten en un eficaz soporte publicitario para el establecimiento. Su versatilidad y bajo impacto ambiental explican su amplia implantación. Otro producto muy extendido son los envases de cartón, especialmente las tarrinas de cartón con tapa de polipropileno. Se trata de una solución funcional y económica, apta tanto para platos fríos como calientes y compatible con el uso en microondas, lo que las hace especialmente adecuadas para una amplia variedad de propuestas gastronómicas. En el ámbito de las cafeterías, los vasos de cartón son sin duda el elemento protagonista del servicio de café take away. En hoteles, por su parte, destacan los vasos para bebidas frías, fabricados en cartón, PET o rPET, en función del tipo de servicio y del posicionamiento sostenible del establecimiento. En cuanto a la innovación, el foco está claramente en el desarrollo de soluciones que reduzcan el uso de plásticos convencionales, incorporando materiales alternativos y diseños más responsables con el medio ambiente”.
Para Emilio García Busquets, de García de Pou, “los productos más habituales siguen siendo los vinculados al servicio diario: servilletas y manteles, envases para llevar (cajas, conchas, bandejas, barquillas, etc.), vasos y tapas, cubiertos monouso, bolsas y papel alimentario. En cuanto a los más innovadores, destacan los productos que mejoran la experiencia sin renunciar a la eficiencia, como los envases para take away y delivery aptos para horno, conchas y cajas con ventilación para mantener la textura de la comida en delivery, vasos con cierres integrados que evitan tapas adicionales, sistemas insertables con compartimentados para separar ingredientes, y materiales con mejores barreras para grasa y humedad sin recurrir a PFAS. También se están incorporando opciones más premium para take away y catering, donde la presentación pesa mucho”.
Los productos de usar y tirar dicen mucho del establecimiento. Un packaging cuidado ayuda a causar una buena primera impresión, por lo que crea una relación de confianza con el consumidor y anticipa, por ejemplo, una buena experiencia gastronómica. Un buen contenedor de alimentación o bebidas o una servilleta deben reflejar la calidad que dispensa el negocio. Además, un desechable personalizado transmite imagen de marca y vende el producto, al mismo tiempo que es más sencillo de recordar, con lo que se convierte en una potente herramienta de marketing que aumenta la visibilidad del hotel, restaurante o cafetería.
Xènia Soler, responsable de Marketing de Distribuidora Joan, considera que “el diseño es absolutamente clave. Los productos monouso no solo cumplen una función práctica, sino que son una extensión de la marca y de la experiencia del cliente. Un envase o una servilleta bien diseñada puede reforzar la imagen del establecimiento y generar un recuerdo positivo. Por eso, la personalización se ha convertido en un valor diferencial: desde el logo hasta los colores corporativos o mensajes creativos, cada detalle cuenta para consolidar la marca y transmitir profesionalidad y cuidado”.
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