Por Pilar Ansola

La experiencia que ofrece un hotel se basa en muchos y variados factores, y entre estos juega un papel crucial la lencería de cama y baño, pues, tal y como afirma Félix Martí, CEO de Resuinsa Experiences, esta transmite “lujo sensorial desde el primer contacto”. El huésped, claro está, lo nota, lo recuerda y lo recomienda.
Dicha lencería está formada por un conjunto de productos, entre los que se incluyen sábanas, mantas, fundas de almohada, edredones, toallas de baño, toallas de mano y, en algunos casos, albornoces y zapatillas.
En la elección de estos elementos, el canal contract valora una serie de requisitos, y Martí señala “la calidad, la durabilidad y el confort”, como esenciales. A ellos, Bernardo Balaguer, CEO de Grupo Toledo, añade la “eficiencia operativa: los hoteles necesitan prendas que resistan lavados industriales frecuentes, sin perder suavidad ni tono”.
Mario Sánchez Ruiz, project manager de Khama Hotel, indica que la prioridad a la hora de escoger este tipo de lencería es “la durabilidad y el rendimiento que garantiza el textil frente al uso intensivo y los lavados industriales. Los hoteles necesitan prendas que soporten cientos de ciclos sin perder blancura, encogerse o deteriorarse”.
Ana Luiza Duarte, de Dirección de Royal Europe Textile, apunta como factores clave la facilidad de mantenimiento y el secado rápido, pues “permiten optimizar los tiempos de trabajo del personal y mejorar la eficiencia operativa”. Duarte valora también la “coherencia estética, ya que los clientes buscan textiles que transmitan elegancia, confort y una imagen cuidada que refuerce la experiencia del huésped”.
Por su parte, Arturo Hernández, CEO de Vayoil Textil, destaca la necesidad de “ofrecer un acompañamiento constante durante todo el proceso de compra para garantizar decisiones acertadas”, mientras que Alex Fort, jefe de Ventas de Dimesa, hace hincapié en “la tranquilidad de que la prenda va a resistir, de que el tacto va a seguir siendo agradable después de muchos lavados y de que todo va a funcionar bien en el día a día del hotel”.
Las tendencias en términos de lencería se dirigen hacia una elegancia discreta, que huye de excesos. Sara Gosálbez Peidro, CEO de Hostaltex, lo resume en dos conceptos: “Minimalismo elegante y calidades premium accesibles. Predominan los tejidos lisos en blanco óptico o tonos neutros, que aportan una sensación de limpieza y bienestar inmediato”.
También apuesta por una paleta neutra Mario Sánchez Ruiz, de Khama Hotel, que se complementa con tejidos que “transmiten frescura y serenidad, como el percal de algodón con un alto número de hilos o los satenes con acabado sedoso”. En este punto, Mamen Peréz, directora general de Carmela Martí Decoración, sugiere “combinar blancos rotos, tonos tierra, piedra y verde salvia con colores que aporten más energía como el amarillo o un azul intenso”, pues considera que “la armonía cromática y la naturalidad son la base de composiciones que huyen del artificio y apuestan por lo esencial”.
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