Por Isabel Fernández

La iluminación exterior de hoteles debe ser principalmente cálida, acogedora y eficiente, priorizando la seguridad en caminos con luz blanca y la relajación en terrazas o jardines. Se recomienda combinar luz directa para señalización y luz indirecta para destacar fachadas, creando ambientes sofisticados y uniformes que garanticen una experiencia visual de calidad para el huésped.
Cuando el hotelero vende una experiencia a sus huéspedes, ésta comienza desde el momento en que llegan al hotel y ven la puerta de entrada y la fachada. Por este motivo, la iluminación exterior hay que cuidarla tanto como la interior.
Como afirma Víctor Chamorro, executive lighting consultant de Lluria, «la iluminación exterior define la identidad de un hotel. Más allá de resaltar la arquitectura, comunica una intención clara de confort y atención al huésped. Del mismo modo, proyecta de forma tácita un compromiso con la sostenibilidad y la reducción de la contaminación lumínica, con el fin de crear una imagen atrayente que aporte, al mismo tiempo, sensaciones de serenidad».
Para Alberto Pablos Iglesias, director de Modelec España, «la primera imagen que un cliente recibe a su llegada a un establecimiento hotelero no cabe duda que es la de su exterior. Desde hace años se considera la iluminación como la cuarta dimensión de la arquitectura. Por esta razón, una buena iluminación exterior predispone al cliente a una buena experiencia durante su estancia en el establecimiento».
Además, Iván Meana, director de Proyectos de Faro Barcelona, piensa que «la iluminación exterior es un elemento estratégico dentro del posicionamiento del hotel. No solo cumple una función operativa, sino que actúa como herramienta de comunicación arquitectónica y refuerzo de marca. Desde un punto de vista técnico, el diseño lumínico permite jerarquizar volúmenes, definir accesos y estructurar visualmente el edificio en horario nocturno. Una correcta planificación de niveles de iluminancia, uniformidad y contraste contribuye a mejorar la legibilidad del conjunto y a reforzar su identidad visual. Asimismo, la iluminación influye directamente en la percepción de seguridad y calidad del establecimiento. Un entorno bien iluminado, sin deslumbramientos y con una adecuada reproducción cromática, transmite control, mantenimiento y excelencia operativa. En hotelería, estos factores inciden directamente en la experiencia del huésped y en la valoración global».
El diseño de la iluminación exterior es un trabajo fundamental que debe abordarse en las primeras etapas del proyecto. Es crucial comprender el propósito de cada área para evitar la sobreiluminación y destacar las zonas clave.
Fuentes de Simon señalan que, «principalmente, es esencial definir el concepto global del proyecto y el papel que la luz debe desempeñar dentro de él. La iluminación exterior no debe entenderse como un elemento aislado, sino como parte de la identidad del establecimiento, por lo que resulta esencial establecer su línea estética y el ambiente que se quiere transmitir. A partir de ahí, es necesario buscar un equilibrio entre diseño, funcionalidad y eficiencia energética, valorando la integración con el entorno, el tipo de luminarias más adecuadas, la distribución de la luz y los criterios de sostenibilidad, incorporando tecnologías como LED o sistemas de control inteligente que permitan optimizar el consumo y la gestión».
Por su parte, Miguel Martínez, sales manager de a·emotional light, indica que «el punto de partida es siempre comprender el uso real de cada espacio y la atmósfera que se desea transmitir. Antes de hablar de luminarias, es fundamental analizar recorridos, zonas de estancia, mobiliario, materiales y el carácter arquitectónico del entorno. A partir de ahí, la iluminación debe diseñarse para acompañar esos objetivos: crear ambientes acogedores, reforzar la funcionalidad y respetar la identidad del proyecto. También es esencial considerar la eficiencia energética, la reducción de la contaminación lumínica y la integración estética con el paisaje y la arquitectura. Cuando estos elementos están alineados, la estética surge de manera natural y se consigue un proyecto coherente, sostenible y emocionalmente significativo».
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