Por Isabel Fernández

El desayuno es el primer servicio del día, en el que se genera una enorme expectativa en el cliente, por lo que un servicio bien diseñado, visualmente atractivo y cuidadosamente presentado se convierte en la carta de presentación del hotel.
Para que un hotel el desayuno triunfe, debe ofrecer una experiencia completa que satisfaga las necesidades y expectativas de la gran mayoría de los huéspedes. Debe ser variado y equilibrado, facilitando alternativas que se adecúen a distintos gustos y preferencias dietéticas. Un enfoque mediterráneo, rico en cereales, frutas frescas, proteínas y grasas saludables, es una excelente base. Además, la calidad de los diferentes productos e ingredientes es determinante para asegurar un sabor y una experiencia óptimos.
Para Christopher Harrington, CEO de Crispins Europe, «un buen desayuno de hotel debe equilibrar calidad, variedad y experiencia. Cada vez más, el cliente valora propuestas que combinen sabor con opciones saludables y sostenibles, sin renunciar al disfrute. Es fundamental ofrecer productos bien seleccionados, presentados de forma atractiva y que se adapten a distintos perfiles de consumidor, desde el cliente tradicional hasta aquel más preocupado por la nutrición o las intolerancias alimentarias».
Por su parte, Francisco Javier García, jefe de Ventas de Hoteles de Nestlé Professional España, asegura que «un buen desayuno en un hotel debe ofrecer una experiencia completa, atractiva y adecuada tanto para huéspedes locales como internacionales. Para conseguirlo, debe cumplir con las siguientes características: completo y equilibrado (debe incluir una variedad de opciones que permitan a cada huésped construir un desayuno nutritivo y acorde a sus preferencias: frutas, lácteos, cereales, panes, opciones calientes, alternativas saludables y productos sin alérgenos), un buen café como elemento imprescindible (la calidad del café es un factor clave, ya que muchos huéspedes lo consideran esencial para comenzar bien el día. El hotel debe ofrecer café bien preparado, con cuerpo, aroma y sabor adecuados, idealmente de marcas reconocidas y de origen confiable), amplia variedad de productos regionales y de origen (es importante que el desayuno destaque productos locales, tanto para que los huéspedes extranjeros descubran la gastronomía de la región, como para que los huéspedes locales disfruten sabores familiares y de calidad. Esto incluye embutidos, quesos, panes tradicionales, repostería típica y productos frescos de proximidad), e incorporación de marcas reconocidas por el consumidor (contar con marcas conocidas aumenta la confianza del huésped y refuerza la percepción de calidad. Esto aplica especialmente a bebidas, lácteos, cereales, mermeladas y cafés)».
Además, Pau Clavell, B2B & Operations mánager en Nespresso España, cree que “debe ofrecer productos frescos y de alta calidad, con el café como uno de los principales protagonistas. De hecho, en un estudio realizado el año pasado por el instituto de investigaciones Análisis e Investigación, en colaboración con Nespresso Professional y en el que se entrevistaron a más de 1.000 personas, vimos que el 89 % de los huéspedes confirma el café como el producto imprescindible en el desayuno hotelero”. Según este estudio, esta bebida encabeza la lista de preferencias, seguido por el pan (68 %), el zumo (66 %), la leche (64 %) y la fruta (58 %). Por otro lado, los principales motivos que llevan a los huéspedes a elegir a desayunar en el hotel son la calidad del café (53 %), un precio competitivo (52 %), la comodidad (52 %) y la oferta de opciones saludables (46 %). Además, factores como disponer de amplios horarios para el desayuno (37 %) y una buena presentación o ambiente (36 %) también influyen en esta decisión.
Los hoteleros deben estar al tanto de las últimas tendencias en desayunos y adaptarse a las preferencias de los huéspedes, lo que incluye ofrecer soluciones saludables, personalizadas y experiencias gastronómicas únicas. Por ello, exigen a los proveedores, además de calidad y versatilidad, que la presentación del producto sea atractiva.
Irene Folgado, responsable de Comunicación de Zummo, apunta que “el hotelero busca proveedores que ofrezcan soluciones fiables, eficientes y fáciles de operar, especialmente en servicios con alta rotación”.
Asimismo, Clàudia Rieradeval, marketing manager de Iberital, afirma que “el hotelero exige, ante todo, calidad y fiabilidad. El desayuno es uno de los momentos más visibles del servicio y tiene un impacto directo en la satisfacción del cliente, por lo que no admite concesiones en la materia prima ni en la ejecución. La calidad del producto es esencial: ingredientes bien seleccionados, sabores reconocibles y una presentación cuidada. El huésped actual es cada vez más exigente y sabe identificar cuándo la propuesta es coherente con la categoría del establecimiento. Un buen desayuno transmite profesionalidad y refuerza la imagen del hotel. Además, el hotelero valora especialmente la constancia. No basta con ofrecer un buen producto de forma puntual; es imprescindible que el resultado sea el mismo cada día, independientemente del volumen de servicio o del nivel de ocupación”.
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