Por Isabel Fernández
Proyectar una cocina profesional va más allá de simplemente colocar equipamiento de hostelería y muebles en un espacio. Se trata de comprender el flujo de trabajo, de conocer las normas de higiene y seguridad, así como las necesidades específicas de cada negocio. Una cocina industrial que no esté diseñada correctamente desde su inicio va a conllevar muchos inconvenientes en el día a día que, después, ya no serán fáciles de solucionar y que van a condicionar, en muchos aspectos, el futuro del negocio.
Tanto si es una cocina industrial pequeña para cafeterías o bares como si es otra más grande en un restaurante, se deben seguir una serie de premisas que ayuden a conseguir su mejor distribución. La cocina debe ser un área completamente segura para los trabajadores, pero también para los alimentos que pasan por ella. Por este motivo, que a la hora de diseñar una cocina es determinante ponerse en manos de los mejores profesionales.
Roser Gestí, marketing director de Mychef, explica que, «al diseñar una cocina profesional, es esencial considerar la ergonomía, la eficiencia operativa y la distribución del espacio, ya que un flujo de trabajo optimizado depende de cómo se distribuyen las áreas de preparación, cocción y almacenamiento. La integración de tecnología innovadora en los equipos también juega un papel clave, con soluciones que mejoran la precisión, la automatización y la gestión de la producción. Además, la calidad de los materiales, la facilidad de mantenimiento y la sostenibilidad deben ser prioridades, ya que estos factores no solo impactan en la rentabilidad a corto plazo, sino también en la funcionalidad a largo plazo de la cocina».
Fuentes de Tefcold señalan que, «aunque cada proyecto es un mundo y es difícil de hablar de parámetros estandarizados, sí que podemos mencionar algunos factores que siempre deben tenerse en cuenta. Los principales: qué servicio se dará a los clientes, dónde estarán situadas las tomas para los suministros, cuánto personal trabajará en la cocina o de qué tipo de producción hablamos y cuál será su volumen. Son muchos los elementos que entran en juego y, por eso, es recomendable escuchar a los profesionales, desde chefs hasta comerciales e instaladores. Ellos son quienes mejor pueden aconsejar a los empresarios”.
Además, Diego Luparia, director de la División de Cocinas Profesionales de Dimasa, resalta que «es fundamental tener en cuenta el tipo de cocina que se va ofrecer y la cantidad de comensales. No es lo mismo diseñar una cocina para un restaurante de alta cocina que para un bar de tapas o un establecimiento de comida rápida. Por ejemplo, en una cocina tradicional se suelen requerir espacios amplios y bien equipados, con zonas diferenciadas para la preparación, cocción y emplatado de los alimentos. La cocina de vanguardia se caracteriza por la innovación y la creatividad, por lo que necesita espacios versátiles y adaptables, con equipos modernos y sofisticados. La de comida rápida se distingue por la rapidez y la eficiencia, por lo que son prioritarios espacios compactos y bien organizados, con equipos diseñados para la producción en masa y el servicio rápido. La de bar de tapas se caracteriza por la variedad y la rapidez, por lo que requiere espacios versátiles y bien equipados, con zonas diferenciadas para la preparación de los diferentes tipos de tapas. Además, algunos de los factores más importantes a tener en cuenta son: ubicación y distribución del espacio (la cocina debe estar ubicada en un lugar estratégico, con fácil acceso para el personal y para los proveedores y la distribución del espacio debe ser funcional y permitir un flujo de trabajo eficiente), selección de equipos (es esencial elegir equipos de alta calidad que sean adecuados para el tipo de cocina que se va a ofrecer. Los equipos deben ser duraderos, fáciles de limpiar y mantener, y eficientes energéticamente), normativas y regulaciones (hay que asegurarse de que el proyecto de cocina cumple con todas las normativas y regulaciones vigentes, tanto a nivel local como nacional. Estas normativas pueden afectar a aspectos como la seguridad, la higiene, la accesibilidad y el medio ambiente), eficiencia energética y sostenibilidad (cada vez es más importante tener en cuenta la eficiencia energética y la sostenibilidad a la hora de diseñar una cocina profesional. Esto puede implicar la elección de equipos eficientes, la instalación de sistemas de iluminación led, y la implementación de medidas para reducir el consumo de agua y energía), y diseño y funcionalidad (la cocina debe ser funcional y agradable. Debe ser un lugar de trabajo cómodo y seguro para el personal, y debe transmitir una imagen positiva a los clientes)».
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