
Borgos Pieper ha desarrollado en Asia Central el Rieter Towers Hotel & Mixed Use, un proyecto de 130.000 m² que integra un hotel Radisson Blu, centro de negocios, ocio, comercio, servicios y programas culturales en un único conjunto urbano. Concebido como una respuesta arquitectónica y urbana integrada, el proyecto nace con una ambición clara: generar valor inmobiliario sostenido y, al mismo tiempo, aportar espacio público y claridad urbana a una ciudad en plena proyección internacional como Tashkent. Finalista en los Architizer Awards 2025, el proyecto redefine la relación entre arquitectura, uso mixto y espacio público en Asia Central.
El planteamiento se apoya en una estrategia arquitectónica precisa: definir con claridad el perímetro construido para liberar el corazón del solar. Borgos Pieper organiza el conjunto a partir de un zócalo continuo de carácter petreo, que consolida los bordes y permite abrir el centro del ámbito para crear una gran plaza verde de escala urbana. Este espacio público, concebido como un nuevo punto de encuentro para la ciudad, actúa también como uno de los principales generadores de valor del desarrollo. La arquitectura, en este caso, no se limita a albergar usos: ordena y estructura ciudad.
Sobre este basamento se sitúa la pieza más reconocible del proyecto: dos torres elípticas gemelas, que se elevan por encima de un jardín elevado en la quinta planta, compartido por residentes, trabajadores y huéspedes del hotel. Esta plataforma ajardinada funciona como espacio común de relación y transición, y se complementa con dos terrazas de restauración y café en cubierta, una por torre, concebidas como miradores urbanos para eventos y actividades de ocio durante todo el año. La combinación de usos y la secuencia de espacios públicos –plaza, zócalo, jardín elevado y cubiertas– construyen un recorrido continuo, en el que el complejo se experimenta de forma gradual desde la calle hasta el skyline.
En este contexto, el componente hotelero se integra de manera natural dentro del ecosistema del proyecto. El hotel Radisson Blu aporta un estándar internacional de operación y calidad, reforzando la capacidad del conjunto para atraer turismo de negocios, eventos corporativos y visitantes internacionales, al tiempo que convive con los usos cotidianos del complejo. Esta estructura híbrida, que combina actividad diaria con estancias y experiencias, permite diversificar ingresos y aumentar la resiliencia del activo, sin renunciar a una arquitectura clara y legible.
Como señala Nadine Pieper, cofundadora del estudio, “la arquitectura es aquí una herramienta de posicionamiento”, capaz de aportar una imagen reconocible sin perder coherencia funcional ni integración urbana. La visión de Borgos Pieper se apoya en una premisa constante: la calidad arquitectónica no es un recurso estético, sino una auténtica palanca de valor.
«Un hotel debe funcionar bien económicamente, pero también aportar calidad arquitectónica y mejorar su entorno inmediato. Es ahí donde el proyecto adquiere sentido a largo plazo”, subraya Etienne Borgos. Con Rieter Towers, el estudio plantea así un nuevo modelo de centralidad urbana: un complejo de uso mixto en el que espacio público, programa y forma construida se articulan para crear un destino, y donde el diseño –con ambición urbana y altas credenciales ambientales, con objetivo de certificación LEED Platinum– se convierte en una herramienta de competitividad para el futuro de Tashkent.
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