Por Isabel Fernández

En el baño de un hotel, cada detalle cuenta. Un dispensador, un toallero, un espejo de aumento, una papelera o una barra de apoyo pueden parecer elementos menores dentro del conjunto, pero intervienen directamente en la comodidad del huésped, la percepción de calidad, así como en el trabajo diario de los equipos de mantenimiento y limpieza. Por este motivo, la elección de los accesorios ya no responde únicamente a criterios estéticos, ya que también exige considerar su resistencia, facilidad de uso, reposición y coste a lo largo de toda su vida útil.
El complemento debe funcionar como parte de un proyecto global. La tendencia apunta hacia baños visualmente coherentes, con soluciones duraderas y fáciles de mantener, capaces de responder a las necesidades de distintos perfiles de usuarios sin renunciar al diseño.
La estética del baño hotelero evoluciona en paralelo a la del resto de la habitación. Los accesorios dejan de elegirse de manera aislada y se coordinan con la grifería, el mobiliario, los revestimientos y la iluminación para construir una imagen uniforme.
“El baño es una prolongación del interiorismo de la habitación. Predominan las líneas limpias, los accesorios visualmente ligeros y una mayor coordinación entre grifería, mobiliario, espejos y complementos. El cromado continúa siendo un acabado muy presente, pero el negro ha adquirido un importante protagonismo y permite crear ambientes más contemporáneos. También existe interés por acabados metálicos y tonos más cálidos cuando se quiere conseguir un proyecto más diferenciador”, señala Elisabeth Villar, responsable de Marketing y Ventas de Accesorios de Baño PyP (Forma Baño).
La búsqueda de coherencia también se aprecia en la preferencia por soluciones coordinadas.
Jordi Soler, director general de ramonsoler España, destaca la importancia de ofrecer una línea común entre las distintas piezas, en lugar de tratar cada accesorio como un elemento independiente utilizando los mismos tratamientos y tonalidades: “Esto permite que arquitectos e interioristas puedan desarrollar un concepto global de baño sin tener que buscar entre diferentes fabricantes de accesorios con colores simplemente parecidos”.
En la misma dirección, Ismael Juárez, Brand & Design manager de Decosan, observa una mayor atención a la coordinación cromática entre grifería, perfiles, complementos y mobiliario. Juárez indica que “ya no se escogen los accesorios de forma aislada. La posibilidad de trabajar con una misma gama cromática o con acabados coordinados ayuda a conseguir espacios más armónicos y refuerza la identidad estética del proyecto hotelero”.
Los tonos neutros y naturales siguen teniendo un papel destacado, aunque conviven con acabados más expresivos. Klaus Calvo, managing director de Genwec Washroom, apunta hacia “líneas sencillas, formas depuradas y soluciones visualmente ligeras, capaces de integrarse en diferentes estilos arquitectónicos. Los acabados mate y las tonalidades neutras tienen una presencia creciente, aunque también existe espacio para acabados que aportan personalidad al proyecto”.
Para António Albuquerque, director de Comunicación, Marketing y Ferias de Groupe GM Península Ibérica, la elección depende del concepto de cada establecimiento: “Seguimos viendo líneas sencillas, tonos naturales, negro mate, metales cepillados y acabados dorados mate. Depende mucho del concepto de hotel: lo que encaja en un establecimiento urbano puede no tener sentido en uno más clásico o vinculado a la naturaleza”.
Por su parte, Jorge Barroso, Sales & Marketing Coordinator para España, Portugal, Andorra y Malta de Villeroy & Boch e Ideal Standard, resalta que, “actualmente, los baños hoteleros evolucionan hacia espacios más cuidados y con una estética cada vez más parecida al interiorismo residencial”.
La decoración, sin embargo, no puede imponerse sobre el uso. Como recuerda Yara Casero Terry, marketing manager de Brabantia Spain, “los accesorios cotidianos influyen tanto en la comodidad como en la percepción del espacio. Su valor depende de que el diseño vaya acompañado de funcionalidad y durabilidad”.
La exigencia de un hotel es diferente a la de un baño doméstico. La frecuencia de utilización, los ciclos de limpieza y la exposición continuada a la humedad someten a los accesorios a condiciones que obligan a prestar especial atención a los materiales, los acabados y los mecanismos.
El acero inoxidable destaca entre todos los materiales debido a su resistencia y facilidad de mantenimiento. Josep Estapé, director general de Estoli, se decanta por “el acero inoxidable AISI 304 por su durabilidad y resistencia, además de por su relación calidad-precio”.
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