
Azules profundos, amarillos que hacen brillar las estancias, papeles pintados que reclaman su espacio y textiles que acompañan una propuesta con mucha personalidad. Así es Pathos, el nuevo aparthotel de Mimood en Valencia, un proyecto en el que Carmela Martí Decoración ha colaborado con diferentes soluciones textiles.
Pathos tiene algo de lúdico y así se plasma nada más entrar en el uso del color. La recepción combina grandes manchas de azul y amarillo con formas redondeadas, vegetación y un mural de nubes que introduce el universo gráfico del establecimiento. El pájaro amarillo que aparece en distintos puntos del hotel termina de dar continuidad a una imagen pensada hasta el detalle.
Ese carácter llega también a habitaciones y apartamentos. Cada estancia tiene su propia composición, aunque comparte una paleta que permite reconocer el proyecto. El azul marino aparece en paredes, cojines y textiles; el amarillo ocupa sofás, sillas, luminarias y pequeños detalles. Entre ambos, blancos, grises y maderas claras rebajan la intensidad y hacen los espacios más cómodos.
En este juego de colores y materiales se integra el trabajo de Carmela Martí Decoración.
De hecho, las cortinas recorren algunos de los grandes ventanales desde el techo hasta el suelo. Se han combinado tejidos oscuros con visillos blancos, una solución que permite graduar la entrada de luz durante el día y conseguir mayor oscuridad cuando el huésped lo requiere. Su caída aporta verticalidad y viste unos ventanales que tienen bastante presencia dentro de los apartamentos.
En las habitaciones emerge un gran cabecero tapizado en azul suave que ocupa buena parte de la pared y contrasta con un papel pintado mucho más expresivo, donde vuelven a aparecer el azul y el amarillo. Cojines y plaid, con la firma de Carmela Martí, recuperan los tonos oscuros y completan una cama sencilla y visualmente muy equilibrada.
En este sentido, los elementos textiles ayudan a conectar dormitorio, salón y comedor de los apartamentos. Se ve en el sofá amarillo acompañado de cojines azules, en las cortinas en tonos profundos o en los distintos tapizados, que hacen que el color vaya surgiendo de una estancia a otra sin repetir exactamente la misma fórmula. Por ello, Pathos incorpora espacios que viven el alojamiento de otra manera: sentarse a comer, descansar o trabajar o pasar más tiempo en la habitación. El interiorismo tiene que acompañar esos usos y conservar el carácter del proyecto.
Para este establecimiento, Mimood ha apostado por una estética reconocible, desenfadada y muy ligada al color. Para Carmela Martí Decoración ha sido uno de esos proyectos en los que el textil permite trabajar con registros distintos, desde vestir grandes ventanales hasta aportar confort, introducir textura y acompañar una identidad visual que ya tiene mucho que decir por sí misma. Ahí se encuentra uno de los resultados más interesantes gracias a que el azul y el amarillo recorren Pathos de principio a fin, pero nunca cuentan exactamente la misma historia. Solo hay que vivirla.
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