Por Isabel Fernández

La señalización de un hotel empieza mucho antes de que el huésped llegue a visualizar una pantalla. Comienza en la arquitectura, en la distribución de los espacios y en los recorridos que conectan recepción, habitaciones, restaurantes, salas de reuniones y zonas comunes. Sobre esa estructura se construye después un sistema de comunicación en el que conviven señales permanentes, soportes digitales y contenidos que pueden cambiar en función del momento.
La evolución del digital signage está llevando al sector hospitality precisamente en esa dirección: de la pantalla entendida como soporte audiovisual a una red de comunicación vinculada al espacio y a la operativa del establecimiento. Una transformación que afecta al diseño, los formatos, la gestión de contenidos y también a la integración con otros sistemas.
“El punto de partida debe ser la función que tendrá cada dispositivo. No requiere el mismo hardware una pantalla informativa en el lobby, la señalización de una sala, un terminal de check in o una gran superficie LED para eventos”, explica Pablo Entrena, Business Development Manager de Concept International España. Entrena agrega que, “después deben estudiarse las condiciones del espacio: luminosidad, distancia de visualización, horas de funcionamiento, conectividad y necesidad de interacción. En los terminales de autoservicio, hay que definir desde el principio los periféricos necesarios, como lectores NFC o de códigos, cámaras, impresoras y medios de pago, así como su integración con los sistemas del hotel”.
Por su parte, Javier de Córdoba Checa, experto Hospitality AV de Econocom España, pone el acento en el recorrido: “El primer paso es conocer bien el hotel y entender cómo se mueve el huésped por sus espacios”. La señalización, por tanto, debe responder a situaciones concretas: orientarse al llegar, localizar una sala, consultar una actividad o conocer un cambio de agenda.
La arquitectura condiciona también la solución. “Cada hotel tiene una operativa, una personalidad y unos objetivos diferentes”, señala De Córdoba Checa. Por eso, añade, el planteamiento no debería comenzar por un catálogo de dispositivos, sino por definir qué se quiere conseguir en cada espacio.
Sobre ello también hace hincapié Xavier Tarragó, manager de MediaMarkt Business en MediaMarkt España, al sostener que “la señalización de un hotel debe contemplarse desde las primeras fases de su planteamiento arquitectónico. Para desarrollarla correctamente, hay que analizar el uso de cada zona, los recorridos habituales de clientes y empleados, los requisitos de accesibilidad universal establecidos por la normativa y la identidad visual del establecimiento. El sistema debe reunir señales de orientación, información, regulación y evacuación, manteniendo una integración armónica con el interiorismo. Trabajar de forma coordinada con estudios de arquitectura, diseñadores y especialistas en señalética es clave para crear entornos intuitivos, cómodos y seguros. También conviene diseñar una solución preparada para evolucionar con el hotel, sobre todo cuando se incorporan soportes digitales o materiales más sostenibles, siempre en sintonía con la marca y los valores del alojamiento”.
Lobby y recepción son algunos de los lugares donde el digital signage tiene mayor visibilidad, pero el mapa de aplicaciones es mucho más amplio. Restaurantes, ascensores, pasillos, salas de reuniones, espacios de ocio e incluso las habitaciones pueden convertirse en puntos de comunicación.
En un hotel urbano, la señalización puede estar más vinculada a la orientación y los servicios; en un resort, a actividades y restauración; mientras que en un establecimiento con actividad MICE adquiere especial importancia la información sobre agendas, salas, ponentes y cambios de última hora.
“Cualquier proyecto de señalización en un hotel debe contemplar una integración total con la operativa del establecimiento y la experiencia del huésped”, apunta Víctor Guill, sales manager Hospitality de LG. Esa integración afecta tanto a las zonas comunes como a los diferentes puntos de contacto dentro del alojamiento.
El planteamiento de Mónica Fernández Bové, managing director de nsign, es similar, pero desde la comunicación: “Un proyecto de señalización digital en un hotel no debería empezar por ‘¿qué pantallas ponemos?’, sino por una pregunta mucho más importante: ‘¿qué queremos que ocurra en cada punto de contacto con el huésped?’.”
La consecuencia es que no existe una única solución válida para todo el establecimiento. Una pantalla destinada a orientar debe priorizar legibilidad y rapidez de comprensión; una comunicación en un lobby puede apoyarse en recursos visuales de mayor impacto; y una agenda de eventos necesita capacidad de actualización.
Para Fernando Pardo, global operations director de Nonius, la planificación debe considerar precisamente esa variedad: “La señalización debe planificarse como parte integral de la experiencia del huésped y no únicamente como un elemento funcional”.
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