
Diseñada por Xavier Carrasquet para Faro Barcelona, Lumina convierte la iluminación suspendida en una herramienta de diseño arquitectónico, combinando una geometría escultórica con un sistema modular que permite crear composiciones a medida.
Lumina explora la relación entre forma, luz y arquitectura para convertir la iluminación suspendida en un recurso capaz de construir atmósferas, marcar ritmos y dar forma al espacio. Su lenguaje es esencial y reconocible: una geometría escultórica, un sistema modular y un elemento central de vidrio que transforma la percepción de la luz. El resultado es una colección concebida para acompañar la arquitectura y, al mismo tiempo, aportar una nueva dimensión al espacio.
El corazón de Lumina es un módulo de vidrio estriado con perfil en forma de estrella. Su geometría adquiere todo el sentido cuando entra en contacto con la luz. Las estrías del vidrio capturan los reflejos de la fuente luminosa y los multiplican, mientras que su perfil complejo contribuye a dispersar y tamizar la luz. La luz se hace así visible de una manera diferente. Se fragmenta, se refleja y se expande a través del vidrio, creando una textura luminosa, cálida y envolvente.
El diálogo entre materia y luz define la personalidad de Lumina. La fuente luminosa deja de percibirse únicamente como un punto de emisión y pasa a formar parte de una experiencia más amplia, en la que los reflejos y la difusión contribuyen a crear una atmósfera especial.
Lumina entiende la modularidad como una herramienta creativa para arquitectos e interioristas. Los módulos pueden utilizarse de manera independiente o combinarse para construir diferentes composiciones. La posibilidad de enlazar, agrupar, alinear o suspender la luz permite generar configuraciones verticales, horizontales o de suspensión libre, adaptando así la presencia de la luminaria a la escala y a la geometría de cada espacio.
De este modo, la luz puede seguir una línea arquitectónica, establecer un ritmo, concentrarse en un punto o expandirse en el espacio mediante una composición más abierta. Cada configuración ofrece una relación diferente entre la pieza y su entorno, manteniendo una identidad formal común y dejando que la arquitectura determine la composición.
En Lumina, forma y función no son dos conceptos independientes. La geometría del vidrio determina cómo se percibe la luz. El sistema modular determina cómo puede ocupar el espacio y la arquitectura da sentido a cada composición. La tecnología está presente en Lumina, pero no busca ocupar el primer plano. Su función es hacer posible una experiencia lumínica precisa, cálida y sin deslumbramientos, dejando que la forma y la luz construyan el carácter de la colección.
“Lumina transforma la luz en materia visible, creando atmósferas ricas en calidez y carácter. Una pieza definida tanto por la precisión técnica como por la profundidad emocional, con una forma pura y una presencia discreta pero inconfundible», señala el diseñador Xavier Carrasquet.
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