Por Isabel Fernández

El auge del turismo experiencial, la creciente competencia entre establecimientos y la búsqueda constante de diferenciación han transformado los amenities o productos de acogida en una poderosa herramienta de comunicación. Ya no se trata únicamente de cubrir una necesidad básica, sino de ofrecer una experiencia coherente con la filosofía del hotel, transmitir valores y generar emociones.
Si existe un factor que está redefiniendo el mercado de los amenities hoteleros es la sostenibilidad. La eliminación progresiva de los plásticos de un solo uso ha acelerado el desarrollo de nuevas soluciones más respetuosas con el medio ambiente. Los tradicionales envases individuales están siendo sustituidos por elegantes dispensadores rellenables que reducen significativamente la generación de residuos sin renunciar al diseño ni a la comodidad.
Al mismo tiempo, los fabricantes trabajan con materiales reciclados, reciclables y biodegradables, mientras que las formulaciones incorporan ingredientes naturales, certificaciones ecológicas y procesos de producción con menor impacto ambiental. Esta transformación responde tanto a las nuevas exigencias normativas como a un cambio profundo en las expectativas del consumidor. El viajero actual espera que el compromiso ambiental forme parte de la experiencia y considera la sostenibilidad un indicador más de la calidad del establecimiento.
El nuevo Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases (PPWR), en vigor desde 2025 y de aplicación progresiva en los Estados miembros, introduce medidas destinadas a reducir la generación de residuos de envases y favorecer la reutilización. Una de las disposiciones con mayor impacto para el sector hotelero es la recogida en su artículo 25 y en el Anexo V, que establece que, a partir del 1 de enero de 2030, no podrán introducirse en el mercado determinados formatos de envases de un solo uso. Entre ellos se encuentran los envases individuales destinados al sector del alojamiento para productos cosméticos, higiénicos y de aseo asociados a una reserva individual, como las tradicionales botellas de champú, gel de baño, loción corporal, etc., envasadas individualmente, que deberán dejar paso a soluciones más sostenibles.
Además, en el caso de España, el artículo 55.4 de la Ley 7/2022 dispone expresamente que los envases monodosis de plástico deberán sustituirse por envases de otros materiales, como los bioplásticos compostables, que no generan residuos persistentes.
Esta medida supone un cambio de paradigma para la industria hotelera y para los fabricantes de amenities, que desde hace varios años trabajan en el desarrollo de alternativas capaces de mantener la calidad de la experiencia del huésped reduciendo, al mismo tiempo, el impacto ambiental. Los dispensadores rellenables de diseño, los envases reutilizables, las formulaciones sólidas y los sistemas de recarga se perfilan como algunas de las soluciones llamadas a convertirse en habituales en los establecimientos europeos.
Como señala António de Albuquerque, director de Marketing y Comunicación de Groupe GM Amenities Exclusivos, “la demanda se orienta claramente hacia soluciones que reduzcan el impacto ambiental y anticipen los cambios regulatorios que está impulsando Europa. Observamos un crecimiento muy importante de los sistemas recargables, así como de los productos sólidos y de los envases fabricados con materiales reciclables o de origen responsable. El objetivo principal es reducir los residuos, disminuir el consumo de plástico virgen y fomentar modelos más circulares. Más allá del formato, lo que realmente demandan los hoteles es contar con soluciones sostenibles, fiables y preparadas para responder tanto a las nuevas exigencias normativas como a las expectativas de un cliente cada vez más sensibilizado con el medio ambiente”.
Sobre ello también asegura José Miguel Arguiñano Larraza, director comercial de Lande, que “la sostenibilidad ha pasado de ser un valor añadido a convertirse en un requisito estratégico para gran parte de la industria hotelera. Como consecuencia, observamos una creciente demanda de soluciones que permitan reducir residuos, optimizar el consumo de recursos y minimizar el impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida del producto. Los hoteles buscan cada vez más formatos y propuestas que favorezcan la economía circular, reduzcan la generación de desechos y estén respaldados por materiales más responsables desde el punto de vista medioambiental. Al mismo tiempo, se solicitan soluciones que permitan mantener los máximos estándares de higiene y asegurar la trazabilidad de los productos, al tiempo que contribuyen a reducir el uso de plástico. También existe un interés creciente por aquellas alternativas que facilitan el cumplimiento normativo y ayudan a los establecimientos a alcanzar sus objetivos de sostenibilidad sin renunciar a la calidad de la experiencia del huésped. La tendencia es clara: avanzar hacia modelos de acogida más eficientes, responsables y alineados con las expectativas tanto del mercado como de la sociedad”.
Además, Gerd von Podewills, CMO de ADA Cosmetics, considera que “los sistemas de recarga se están convirtiendo cada vez más en el nuevo estándar de la hotelería. Pero la sostenibilidad por sí sola ya no es suficiente. Los hoteles y grupos hoteleros deben plantearse cada vez más si sus procesos de recarga cumplen los mismos requisitos de higiene, documentación y trazabilidad que se aplican a los productos cosméticos vendidos en el comercio minorista. Por tanto, no se trata solo de sostenibilidad, sino también de cumplimiento normativo”.
El sector hotelero suele demandar a los fabricantes de amenities una combinación de calidad, sostenibilidad, personalización y eficiencia operativa. Además, de los ya comentados sobre sostenibilidad, desean adquirir productos con buena percepción sensorial (aromas agradables, texturas premium y eficacia); marcas reconocidas o líneas exclusivas que refuercen la imagen del hotel; amenities alineados con la categoría del establecimiento (económico, boutique, lujo, resort, etc.), y diferenciación mediante fragancias o diseños propios. También desean optimización de costes: precios competitivos sin perder calidad, formatos adaptados al consumo real para reducir desperdicio, soluciones logísticas eficientes y entregas fiables, y capacidad de producción para grandes cadenas hoteleras. Y no hay que olvidarse de la fiabilidad del proveedor: capacidad de suministro durante todo el año; flexibilidad ante temporadas altas y bajas; atención comercial rápida y servicio postventa, y capacidad para trabajar con hoteles independientes y grandes grupos.
Para Susana Fernández, de la Dirección Comercial de García de Pou, “el hotelero quiere amenities que aporten valor al huésped y, al mismo tiempo, refuercen la imagen de su establecimiento. Demanda productos con un diseño cuidado, de calidad y con un enfoque cada vez más sostenible, sin renunciar a una buena relación calidad-precio. Además, valora que los amenities simplifiquen la gestión diaria, como ocurre con los dispensadores rellenables, y la posibilidad de personalizarlos para reforzar la identidad de su negocio. En definitiva, busca soluciones que mejoren la experiencia del cliente y, al mismo tiempo, contribuyan a optimizar los costes operativos”.
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