
El proyecto del Hotel nhow Lima es un compromiso entre el respeto a la tradición y el deseo de romperla creativamente. Cuando se trabaja en un lugar tan singular como Perú, con una cultura tan rica, variada y profunda, el reto es no caer en los tópicos obvios. El eslogan de partida fue “Nuevos mitos, nuevos ritos”. Se trataba de hacer una transposición de la mitología precolombina peruana a los tiempos actuales. Buscar la dualidad entre tradiciones que a lo largo de los tiempos se van sucediendo, y confrontarlos espacial y visualmente.
Los hoteles nhow son, por definición, espacios provocadores, atrevidos, extremos. Se dirigen a huéspedes dispuestos a arriesgarse, a quienes les atrae descubrir un lugar diferente y en cierta medida alternativo, fuera de lo estándar. Por tanto, se ha cruzado la tradición con la contemporaneidad de forma desenfadada, incluso irónica, pero siempre con respeto y admiración.
El primer atractivo es la fachada del edificio, diseño del estudio de arquitectura Bakpak, elegante, estilizada y moderna.
El objetivo de Capella García Arquitectura ha sido dotar al interior de todo el confort y exclusividad que un hotel de esta categoría ha de ofrecer, pero huyendo del lujo convencional y buscando una conexión emocional con el huésped. Se quería un espacio sorprendentemente épico pero acogedor a la vez. El hotel está lleno de guiños al arte, la tradición peruana y la cultura pop más contemporánea. Busca la complicidad con huéspedes de espíritu joven y sensibilidad con el diseño.
“La clave expresiva no ha sido copiar miméticamente ni hacer un collage de motivos peruanos, sino inspirarnos en la tradición y actualizarla”, señalan Juli Capella y Miquel Garcia, de Capella Garcia Arquitectura. Tras una inmersión en la cultura ancestral del país, se trabajó para que impregnara las intervenciones en cada espacio, desde las líneas de Nazca, en el pavimento de los patios o los textiles tradicionales andinos, que sirvieron para dar cromatismo a las barandillas del atrio. “También nos inspiramos en los dibujos kené de la cultura Shipibo-Konibo para envolver con el pattern de un laberinto estilizado todos los pasillos de las 243 habitaciones. Es una cultura riquísima en iconografía y de una vigencia y modernidad sorprendente”, añaden Capella y Garcia.
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