Por Isabel Fernández

Los sistemas de cerramiento y aislamiento ya no son únicamente elementos constructivos destinados a separar el interior del exterior, sino soluciones tecnológicas que contribuyen a mejorar el rendimiento del edificio, optimizar los costes de explotación y elevar el confort del huésped.
La innovación en materiales, el desarrollo de propuestas cada vez más eficientes y la incorporación de soluciones automatizadas están impulsando una nueva generación de ventanas, puertas, tabiques móviles, pérgolas bioclimáticas y cerramientos acristalados capaces de responder a las exigencias de un sector que demanda edificios más sostenibles, versátiles y preparados para responder a nuevas formas de uso.
Como indica Luis Mataix, responsable del Departamento de Comunicación y Marketing de Saxun, “en el canal contract-horeca, cada metro cuadrado cuenta. Hoteles, restaurantes y cafeterías necesitan espacios capaces de adaptarse al ritmo del día, a la climatología y, sobre todo, a la experiencia que quieren ofrecer a sus clientes. Por eso, se demandan soluciones de cerramiento y aislamiento versátiles, funcionales y estéticamente cuidadas. Sistemas que permitan abrir, cerrar, proteger o transformar un ambiente con naturalidad, sin renunciar al confort ni a la conexión con el exterior. El objetivo ya no es solo ganar superficie útil, sino crear espacios más agradables, protegidos y preparados para disfrutarse durante más meses al año”.
Por su parte, Pablo Martínez, director de Prescripción de Cortizo, considera que “funcionalidad, eficiencia y estética son las principales demandas del sector en los últimos años. En este sentido, han adquirido un papel protagonista los sistemas con altas prestaciones de aislamiento térmico, capaces de mejorar el confort de los usuarios al tiempo que favorecen la eficiencia energética de los edificios. Esta orientación hacia la sostenibilidad se complementa con una clara apuesta por propuestas de estética contemporánea, concebidas para integrarse de forma armoniosa en el diseño tanto interior como exterior de los establecimientos. Así, cobran especial relevancia las soluciones con líneas depuradas y perfiles minimalistas que permiten cerrar grandes superficies acristaladas y potenciar al máximo la entrada de luz natural en los distintos espacios”.
Además, Albert Cunill, marketing manager de Technal y Wicona, coincide en que “la demanda está centrada en cerramientos de alta calidad, el confort acústico, la eficiencia energética y la durabilidad frente al uso intensivo. Además, se prioriza el cumplimiento de certificaciones de sostenibilidad”.
La mejora de la envolvente térmica –mediante ventanas de altas prestaciones, cerramientos con rotura de puente térmico, un adecuado aislamiento de fachadas y cubiertas, y una correcta estanqueidad frente a infiltraciones de aire– permite reducir de forma significativa las pérdidas de calor en invierno y la entrada de calor en verano, disminuyendo la necesidad de utilizar los sistemas de calefacción y climatización.
En términos económicos, estas actuaciones pueden reducir el consumo destinado a climatización entre un 20 % y un 50 %, dependiendo de las características del edificio y del alcance de la intervención. Dado que la climatización representa habitualmente entre el 40 % y el 50 % del consumo energético de un hotel, el ahorro sobre la factura total puede situarse, en muchos casos, entre un 15 % y un 30 %. Si estas mejoras se combinan con equipos de alta eficiencia, sistemas de control inteligente y otras medidas de optimización energética, el ahorro global puede superar el 40 %.
Además del ahorro económico, la mejora de los cerramientos y del aislamiento aporta beneficios que repercuten directamente en la calidad del servicio. Los huéspedes disfrutan de una temperatura más estable y confortable durante todo el año, se reduce el ruido procedente del exterior, disminuyen las condensaciones y humedades, y se prolonga la vida útil de los equipos de climatización al trabajar con una menor demanda. Asimismo, estas actuaciones contribuyen a mejorar la calificación energética del edificio, incrementar el valor del inmueble y reforzar el compromiso del establecimiento con la sostenibilidad y la reducción de emisiones de CO₂.
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