El confort no es un concepto universal. Mientras algunas personas necesitan oscuridad absoluta para descansar, otras encuentran la tranquilidad en determinadas texturas o perciben un exceso de estímulos en espacios que para el resto resultan perfectamente cómodos. Cada vez más proyectos hoteleros empiezan a responder a esa diversidad desde el propio diseño.

Con esa reflexión nace una de las iniciativas más interesantes impulsada recientemente por el Instituto Tecnológico Hotelero (ITH): el desarrollo de una habitación de hotel y una casa rural concebidas desde el bienestar sensorial. Se trata de un proyecto que reúne distintas soluciones orientadas a crear entornos más amables para personas con diferentes sensibilidades sensoriales y que demuestra cómo la innovación hotelera también puede construirse desde el diseño.
Entre las empresas participantes se encuentra Carmela Martí Decoración, que ha desarrollado varias propuestas textiles específicamente pensadas para este espacio. Cada una de ellas responde a la premisa de utilizar el textil para hacer la habitación más intuitiva, serena y confortable.
El trabajo consciente del textil
El proyecto parte de la idea de dejar que el tacto también ayude a leer el espacio. Para ello, Carmela Martí trabajó texturas claramente diferenciadas entre sí. De esta manera, se ofrecen referencias táctiles que ayudan a reconocer los distintos elementos de la habitación. Un gesto que pone de manifiesto que el diseño también puede percibirse con las manos.
La luz fue otro de los aspectos que se abordaron. Mediante soluciones textiles de opacidad total se creó un ambiente pensado para reducir la estimulación visual cuando el huésped necesita descansar o simplemente encontrar un espacio de calma. No se trata de una mera cuestión estética. Es una forma distinta de entender el confort.
Entre las piezas desarrolladas destaca una manta pesada confeccionada con un peso distribuido uniformemente mediante microesferas de vidrio. Este tipo de mantas ejercen una presión profunda y constante sobre el cuerpo. Esta técnica, conocida como Deep Pressure Stimulation, se utiliza desde hace años en terapia ocupacional para favorecer la relajación y proporcionar una mayor sensación de bienestar.
La manta incorpora además un tejido técnico de fibra de plata con capacidad de apantallamiento electromagnético; una solución que puede reducir la exposición a determinados campos electromagnéticos y que amplía las prestaciones funcionales de la pieza con la mejora del descanso o la disminución de la fatiga.
Las mantas pesadas forman parte de las estrategias de integración sensorial usadas en diferentes ámbitos y son conocidas entre personas con hipersensibilidad sensorial o con trastorno del espectro autista (TEA). La evidencia científica apunta que algunas personas experimentan una mayor sensación subjetiva de calma y bienestar al utilizarlas. No obstante, estos estudios no han demostrado beneficios consistentes sobre la mejora del sueño ni sobre la reducción de los síntomas asociados al TEA para toda la población, por lo que se consideran una interesante herramienta de apoyo.
El proyecto del ITH plantea una cuestión de fondo que empieza a ganar peso dentro del sector hotelero. Si bien la accesibilidad se ha asociado, sobre todo, a eliminar barreras físicas, hoy el reto también pasa por diseñar espacios que respondan a diferentes formas de percibir el entorno.
El textil adquiere aquí un papel destacado. Puede modular la entrada de luz, aportar referencias táctiles, suavizar la carga visual de una estancia o incorporar materiales técnicos que enriquecen la experiencia del huésped. Por ello, el proyecto desarrollado por Carmela Martí junto al ITH propone una forma diferente de entender el bienestar, donde el diseño comienza escuchando a las personas antes que a los planos.
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