Por Isabel Fernández

Las tendencias en vending y dispensing dibujan un sector más tecnológico y alineado con las necesidades reales de las personas. Salud, personalización, sostenibilidad y calidad dejan de ser modas para convertirse en requisitos.
Para empezar, hay que distinguir entre vending y dispensing. El primero es la venta mediante máquinas automáticas a través de monedas, tarjeta, teléfono móvil, etc. El usuario adquiere el producto que desee cuando le apetece, sin horarios ni intermediarios. Por su parte, en el dispensing no interviene ningún método de pago. Por ejemplo, en los bufés de desayuno hay máquinas mediante las cuales el huésped se autoabastece, tantas veces como quiera, de zumo, café, cereales, etc.
En los últimos años, este mercado está viviendo un cambio de enfoque. Se ha reforzado la idea de que el valor está en el servicio y no en la máquina. Atención, mantenimiento, rapidez en la reposición y capacidad de respuesta ante cualquier incidencia marcan la diferencia.
El cliente valora la fiabilidad y la cercanía, incluso en un servicio automatizado. Detrás de cada máquina debe haber un equipo que se anticipe, escuche y mejore continuamente la experiencia.
¿Y qué papel juegan estas máquinas en los hoteles? Isaac Guerra Cañisa, presidente de Acviu (Associació Catalana de Vending i Unattended) y CEO de la empresa Nexus Machines, distribuidor de máquinas automáticas y sistemas de pago, responde que “el vending, el dispensing y ahora también las smart fridges se han convertido en un complemento estratégico para los hoteles. Ya no se trata solo de ofrecer snacks o bebidas, sino de proporcionar servicios 24/7 totalmente autónomos, que mejoran la experiencia del huésped y reducen la presión operativa sobre el personal. Las smart fridges, en particular, permiten al hotel ofrecer productos frescos, saludables o de mayor valor añadido –desde sándwiches y ensaladas hasta bebidas premium– con un sistema de apertura controlada y cobro automático por peso o ítem. Esto amplía enormemente la oferta disponible sin necesidad de un punto de venta tradicional. En conjunto, estas soluciones aportan eficiencia, disponibilidad continua y una experiencia moderna, alineada con las expectativas del viajero actual”.
También Nicolás de Santiago, responsable nacional de SmartShops en Arbitrade, opina que, “en el sector hotelero, el vending y el dispensing se han consolidado como una extensión del servicio de F&B, cubriendo momentos y espacios donde la restauración tradicional no llega (24/7, picos de demanda o zonas comunes). La evolución hacia modelos de unattended retail, junto con el auge de las smartshops (las neveras inteligentes) y los coffee corners, permite incrementar el valor percibido sin depender del minibar clásico. Además, en conjunto, aportan un mayor nivel de conveniencia, mejoran la experiencia del huésped y optimizan la operativa en contextos con limitaciones de personal o de horarios”.
Para Irene Folgado Roche, Marketing & Communications de Zummo, “el vending y el dispensing están evolucionando hacia modelos más experienciales, donde no solo se busca conveniencia, sino también calidad y frescura. En el entorno hotelero, estas soluciones permiten ofrecer servicio continuo sin depender de horarios, pero además abren la puerta a incorporar propuestas de valor basadas en producto recién elaborado en el momento de consumo. Esto es especialmente relevante en categorías como el zumo, donde el cliente percibe claramente la diferencia entre un producto fresco y uno previamente preparado”.
Según el hotel y el tipo de cliente que este tenga, se precisan unas soluciones u otras. Así, la demanda para cubrir las normativas de residuos y sostenibilidad ha llevado a empresas a crear dispensadores para poder ayudar al cliente a cumplir con sus objetivos, siendo uno de los más destacado el de leche, que ayuda a un importante ahorro de residuos en botellas o bricks, así como el de mermeladas, miel y crema de cacao para los bufés, evitando la molestia de servirlo a granel y, en el caso de las monodosis, un ahorro espectacular en residuos. De esta manera, el hotel puede contar con dispensadores muy operativos, así como garantía higiénica y sanitaria.
Las bebidas son los productos más demandados: zumos, cócteles, leche, chocolate y, especialmente, café.
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