Por Isabel Fernández

Saber cómo montar una mesa en un restaurante no solo se trata de presentar textiles y menaje, sino de crear una experiencia visual y sensorial para los comensales. Cada detalle cuenta y contribuye a la impresión general que el restaurante deja en quienes lo visitan. Con atención al detalle, creatividad y cuidado, se pueden ofrecer momentos memorables a los clientes, desde el instante en que se sientan a la mesa hasta el momento en que se marchan satisfechos.
Para Ramón García, director comercial de Stora by Vayoil, “en restauración y hotelería, cada elemento de la mesa comunica: la mantelería, la vajilla y la cristalería. Todo lo que vemos en un restaurante transmite los valores de la marca; su exclusividad, su autenticidad, su modernidad o interpretación de la tradición. Cada detalle, desde la paleta cromática hasta los acabados, suma a la experiencia, porque los ojos de los comensales reconocen lo mínimo y lo evidente por igual. Expertos en interiorismo en espacios gastronómicos saben que la mesa es una extensión del diseño del local y de su relato como marca, por lo tanto, la primera exigencia del sector es que las empresas sepan reconocer el punto diferencial de cada lugar y lo transmitamos también a través de los textiles. Por otro lado, datos del sector señalan que muchos negocios planifican un 15-20 % de reemplazo anual del menaje debido a roturas, pérdidas o desgaste, lo que no solo genera gastos recurrentes sino también interrupciones operativas que afectan la calidad del servicio si no se prevén adecuadamente. Por ello, la selección de textiles para restauración debe partir por elegir artículos que sean resistentes, de fácil mantenimiento y con una larga vida útil para reducir la posibilidad de costos inesperados de reposición”.
Asimismo, Joana Almeida, directora general de Vista Alegre, considera que “el sector hostelero exige un producto de alta calidad y durabilidad. Además, el producto debe permitir un servicio eficiente y un fácil mantenimiento. El diseño cada vez tiene más importancia, ya que la imagen de los hoteles y restaurantes es un elemento diferenciador del negocio”.
Por su parte, Bernardo Balaguer, CEO de Grupo Toledo, opina que “hoy el hostelero busca mucho más que un producto bonito. Necesita una solución que combine imagen, durabilidad, operativa y coherencia con el concepto del establecimiento. La mesa forma parte de la experiencia del cliente, por lo que se exige que cada elemento transmita calidad, personalidad y, al mismo tiempo, resista un uso intensivo y un mantenimiento exigente. Además, cada vez se valora más la personalización: tejidos, colores, acabados y confección adaptados a la identidad del restaurante. El cliente profesional quiere un proveedor capaz de aportar asesoramiento, agilidad, producción a medida y fiabilidad en los plazos, porque la mesa ya no se entiende como un detalle aislado, sino como una parte esencial de la propuesta de valor del negocio”.
Además, Félix Martí, director general de Resuinsa, agrega que “el hostelero de hoy no busca simplemente ‘vestir’ una mesa, busca construir toda una experiencia. Y eso cambia completamente las reglas del juego. La exigencia principal es lograr una coherencia gastronómica, que cada elemento, desde la mantelería hasta la vajilla, acompañe el concepto de espacio creado para el comensal. Además, la demanda relacionada con la durabilidad y la eficiencia sigue en aumento: porque la rentabilidad también aparece en la mesa. Y, por supuesto, la sostenibilidad, que ya no es un valor añadido, es una condición de entrada. El cliente final lo percibe y el hostelero lo está exigiendo, algo que vemos cada día. Los clientes buscan un partner que vaya más allá de suministrar el producto, que entienda el negocio y acompañe en la toma de decisiones”.
También Jéssica Lopes, del Departamento Comercial de Sampedro, redunda en que “el sector hotelero valora soluciones que combinan estética, durabilidad y funcionalidad. La consistencia en la calidad y la reposición son otros aspectos cruciales: los clientes confían en proveedores que aseguren continuidad en las referencias y puntualidad en las entregas, garantizando operaciones más predecibles y eficientes”.
Desde Supratex afirman que “la imagen de la mesa es clave, por lo que se da valor a propuestas con diseño cuidado, elegantes y adaptables a distintos tipos de restauración”.
Lo primero es vestir la mesa con un mantel y cubremantel, que hay que colocarlos de tal manera que no queden arrugas y estén lo más centrados posibles. Aunque en mantelería el protagonista suele ser el colorblanco o los tonos claros, para ensalzar la limpieza del mismo o para que resalten más los alimentos, cada vez más se introducen otros colores en restauración.
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