Impacto de la nueva Directiva de Eficiencia Energética (EPBD) en el sector hotelero:

Implicaciones técnicas y soluciones de control de iluminación

La aprobación de la Directiva (UE) 2024/1275 sobre eficiencia energética de los edificios (EPBD) supone una modificación significativa del marco normativo, con implicaciones directas para el sector hotelero. Esta directiva exige la adaptación del Código Técnico de la Edificación (CTE), aprobado por el Real Decreto 314/2006, estableciendo como fecha límite el 29 de mayo de 2026.

Uno de los cambios más significativos se produce en el Documento Básico HE3, relativo a la eficiencia energética de las instalaciones de iluminación. En concreto, se incorporan nuevos requisitos en el subapartado 3.3 “Sistemas de control y regulación”, que suponen una evolución desde sistemas de control básicos hacia soluciones avanzadas de automatización, monitorización y gestión energética.

En primer lugar, la normativa exige que las instalaciones de iluminación incorporen sistemas capaces de realizar un seguimiento continuo del consumo energético, registrar datos, analizarlos y permitir la adaptación dinámica del uso de la energía. Esta capacidad de monitorización continua representa un cambio cualitativo, ya que obliga a integrar sistemas inteligentes que no solo controlen el encendido y apagado, sino que optimicen el consumo en función de patrones de uso reales.

Además, estos sistemas deben ser capaces de evaluar la eficiencia energética del edificio de forma comparativa, detectar desviaciones o pérdidas de eficiencia en las instalaciones técnicas y proporcionar información útil al gestor del edificio para la toma de decisiones. Esto introduce la necesidad de plataformas de gestión energética (BMS o similares) con capacidad analítica, lo que supone un salto en complejidad técnica y en integración de sistemas.

Otro aspecto clave es la interoperabilidad. La nueva normativa exige que los sistemas de iluminación puedan comunicarse con otras instalaciones técnicas del edificio, como climatización, ventilación o sistemas de gestión, garantizando la compatibilidad entre diferentes tecnologías, dispositivos y fabricantes, reforzando el papel de estándares abiertos y protocolos de comunicación en el diseño de instalaciones hoteleras.

Sin embargo, uno de los puntos con mayor impacto directo en el sector hotelero es la obligatoriedad de incorporar controles automáticos de iluminación con detección de ocupación en edificios no residenciales con una potencia nominal útil superior a 290 kW en sus instalaciones de calefacción, de aire acondicionado, instalaciones combinadas de calefacción y ventilación o instalaciones combinadas de aire acondicionado y ventilación, Dado que la mayoría de los hoteles superan este umbral, la medida tiene una aplicación prácticamente generalizada.

Este requisito obliga a replantear las soluciones técnicas existentes, especialmente en las zonas más críticas desde el punto de vista operativo y de confort: las habitaciones. La implementación de sistemas de detección de ocupación en estos espacios presenta desafíos específicos, ya que deben combinar eficiencia energética con una experiencia de usuario adecuada, sin interferencias ni molestias.

Solución consolidada y eficaz

En este contexto, los sensores basados en tecnología PIR (Passive Infrared) representan una solución consolidada y eficaz. Estos dispositivos funcionan mediante la captación de la radiación térmica infrarroja emitida por los cuerpos dentro de su zona de cobertura. Cuando una persona en movimiento atraviesa los haces generados por la lente Fresnel del sensor, se produce la detección.

Una característica importante de los sensores PIR es que no detectan a través de materiales como muros, vidrio, metal o pladur, lo que permite un control localizado y evita activaciones no deseadas en zonas adyacentes. Además, el diseño de las lentes Fresnel es determinante en la sensibilidad del sistema. En aplicaciones hoteleras, es especialmente relevante contar con lentes de alta densidad de haces, capaces de detectar movimientos mínimos, como los que se producen durante el descanso de un huésped.

La correcta ubicación de los detectores es igualmente importante para garantizar un funcionamiento eficaz. Una configuración habitual consiste en instalar un detector principal (master) en la entrada de la habitación y detectores secundarios (esclavos) en zonas clave como el cabecero de la cama y el baño. Esta disposición permite cubrir las diferentes áreas de uso y asegurar la detección incluso en situaciones de movimiento reducido. En particular, la instalación de un detector en la vertical del cabecero permite captar los pequeños movimientos del usuario durante el sueño, evitando apagados no deseados de la iluminación o del sistema asociado. Este aspecto es esencial para mantener el confort del huésped, uno de los principales condicionantes en el diseño de soluciones para el sector hotelero. Adicionalmente, estos sistemas pueden incorporar funcionalidades orientadas a mejorar la experiencia del usuario, como la posibilidad de desactivar indicadores luminosos (LED) en los dispositivos, evitando molestias visuales durante la noche. Este tipo de detalles, aunque aparentemente menores, son clave en entornos donde el confort y la percepción del cliente son prioritarios.

En conclusión, la transposición de la Directiva EPBD supone un cambio estructural en la forma de diseñar y gestionar las instalaciones de iluminación en el sector hotelero. La obligatoriedad de sistemas avanzados de control, monitorización e interoperabilidad, junto con la implementación de detección de ocupación, impulsa la adopción de tecnologías más sofisticadas y una mayor integración entre sistemas. Este nuevo escenario representa tanto un desafío técnico como una oportunidad. Por un lado, exige una revisión de las soluciones existentes y una mayor especialización en el diseño de instalaciones. Por otro, abre la puerta a una gestión energética más eficiente, una reducción de costes operativos y una mejora en la sostenibilidad de los edificios hoteleros, alineándose con los objetivos europeos de descarbonización.

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