
Por Isabel Fernández
Las áreas infantiles no son un simple extra, sino un auténtico valor añadido que marca la diferencia entre un hotel corriente y uno que se convierte en la primera opción para las familias ya que, a la hora de elegir un alojamiento, éstas priorizan la diversión y el bienestar de sus hijos. Una zona infantil no solo es un atractivo visual, sino que también transmite seguridad y confianza.
Los niños necesitan espacios para moverse, jugar y socializar. En cambio, los adultos buscan tranquilidad y servicios de calidad. Un área infantil bien diseñada combina ambas necesidades: los niños se divierten con total seguridad y los padres disfrutan de un respiro.
Para Mikel Guerra, director general de Sumalim Playgrounds, «los hoteleros buscan que las zonas infantiles sean un elemento diferenciador dentro de su oferta, capaz de mejorar la experiencia del huésped e influir directamente en la decisión de reserva de las familias. Exigen proyectos personalizados, alineados con la identidad del hotel y su posicionamiento, evitando soluciones estándar que no aportan valor de marca ni recuerdo. La zona infantil debe integrarse en el diseño global del establecimiento y reforzar su propuesta familiar. Además, demandan instalaciones rentables y eficientes, pensadas para un uso intensivo, con materiales duraderos y bajo mantenimiento, que funcionen correctamente durante años. Todo ello sin perder de vista un aspecto clave: generar confianza y tranquilidad en los padres, algo que repercute directamente en estancias más largas, mejores valoraciones y mayor fidelización».
Por su parte, el Equipo de Diseño y Desarrollo de Proyectos de Miracle Play, considera que «los hoteleros buscan cada vez más proyectos que generen un retorno directo. Lo primero que exigen es que la inversión en una zona infantil tenga un impacto real en la facturación, la ocupación y la diferenciación frente a otros establecimientos. Para alcanzar este retorno, es fundamental priorizar tres aspectos clave: seguridad, durabilidad y diferenciación. Estos factores garantizan un uso intensivo de las instalaciones y aseguran que el proyecto sea rentable y sostenible a lo largo del tiempo. En este contexto, el diseño no se entiende como un elemento únicamente estético, sino como una herramienta estratégica. Los hoteleros valoran que el espacio infantil esté alineado con la identidad y los valores del hotel, integrado en su concepto y capaz de reforzar su propuesta de marca. Este enfoque convierte las zonas infantiles en uno de los principales argumentos de venta para el público familiar, influyendo directamente en la decisión de reserva»,
Asimismo, Además, Pedro Ferrer, CMO (director de Marketing) de Savia Proyectos, explica que los hoteleros exigen «tener en cuenta la operativa de estos espacios, las tareas de mantenimiento y conservación (cuanto menos, mejor) y la seguridad, algo fundamental a lo que no se puede renunciar. A partir de estos aspectos más técnicos, las exigencias son diseñar espacios adaptados a las limitaciones que tiene el hotelero (espacios, presupuesto, operativa…), consiguiendo las expectativas y objetivos propuestos por ellos, que es conseguir instalaciones que repercutan tanto en la cuenta de resultados como en su reputación como marca».
Un buen diseño de un parque para hotel no se improvisa, requiere planificación, visión y la ayuda de expertos en instalaciones recreativas.
Lo idóneo es que el parque esté en una zona visible, pero sin molestar a los huéspedes que buscan descanso. Debe estar cerca de zonas comunes como la piscina o la cafetería, de modo que los padres puedan vigilar a sus hijos mientras disfrutan de otros servicios.
El parque debe integrarse en el paisaje del hotel. Colores vivos y formas atractivas para los niños, pero también una estética cuidada que encaje con la imagen del establecimiento turístico.
Iban Díaz Pérez, director de Expansión de Negocio y Marketing de Isaba Projects, opina que «el proyecto debe abordarse siempre desde una visión integral. Todo comienza en un análisis detallado del hotel, de su público objetivo y del destino en el que se ubica. A partir de esta base, se desarrolla un concepto creativo alineado con la identidad del establecimiento, definiendo los espacios destinados a parques infantiles, las posibles áreas acuáticas, así como las edades a las que irán dirigidas estas soluciones. Diseño, ingeniería, fabricación e instalación deben formar parte de un único proceso coordinado, lo que permite ofrecer proyectos integrales, coherentes y funcionales, sostenibles en el tiempo y adaptados a las necesidades reales del hotel».
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