Vibia ilumina el restaurante Barton de Barcelona

Foto: Aleix Bagué

Foto: Aleix Bagué

En un luminoso chaflán del ensanche barcelonés, la conocida interiorista española Isabel López Vilalta ha transformado una antigua tienda de pasta italiana en un bar de tapas y restaurante de manera que su diseño funciona meticulosamente como una extensión de su carta. Barton es un local especializado en cocina tradicional, tapas y raw food. Y en él ha participado la firma española Vibia con sus luminarias.

La comida tradicional y las tapas han quedado representadas en el diseño del local de manera muy clara y directa. Así, elementos decorativos de antaño, como toda una pared de madera a modo de boiserie, dialogan en este espacio con recursos más propios del diseño contemporáneo, como la barra minimal o el suelo de microcemento, que sintonizan más en estilo con la innovadora tapa española actual, cuya renovación se ha convertido ya en todo un fenómeno internacional.

Por su parte, la cocina raw food aporta a la carta un toque maestro de vanguardia tanto por su con-cepción novedosa como por las técnicas culinarias que utiliza. El resultado es una comida de una delicada sensibilidad con un componente detrás prácticamente científico que ni se percibe, nociones que se han trasladado al espacio a través de la iluminación, mediante la inclusión de las lámparas Wireflow de Vibia.

La fuerte personalidad gráfica que tienen estas lámparas diseñadas por Arik Levy aportan “un punto poético y al mismo tiempo, sin embargo, son una virguería tecnológica”, coinciden en apuntar ambos diseñadores.

Su principal rasgo es que son los propios cables los que definen su forma, que se materializa en un trazo muy gráfico y delicado que parece surgir del techo como prolongación del cableado. Es un diseño extremadamente etéreo pero al mismo tiempo con una gran presencia.

Ese factor intrigante de presencia y a la vez ausencia en semejante iluminación de grandes dimensiones tan sumamente etérea genera una sensación muy particular en un restaurante en el que, además, los enormes ventanales de suelo a techo de su fachada desdibujan completamente los límites con la calle.

“Mantuvimos estos maravillosos ventanales del local anterior pero supuso un gran reto”, cuenta Isabel López Vilalta, “porque teníamos que conseguir una atmósfera propia en un espacio que, debido a esto, desde dentro se vive casi como si estuviera en medio de la calle”. Así, la hilera de Wireflow que recorre este frente casi transparente en su totalidad, donde se ubican las mesas de la sala, ayuda también a fijar sutilmente los límites con la calle al tiempo que mantiene la continuidad visual con el exterior.

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