Siete de cada diez hoteles en España sufren problemas de ruido

Siete de cada diez hoteles en España sufren problemas de ruido, según los datos hechos públicos hoy por Danosa, especialista en soluciones integrales para la construcción sostenible, con motivo de Fitur, que este año dedica parte de sus acciones a impulsar la sostenibilidad del turismo. El ruido también es la causa principal de un tercio de las reclamaciones de los hoteles españoles, que cuentan con peores sistemas de aislamiento acústico que las viviendas.

Esta realidad choca de frente con las cifras récord cosechadas por el turismo en España en 2017 que le han catapultado como la segunda potencia turística mundial, solo por detrás de Francia. Por tanto, el confort acústico sigue siendo la asignatura pendiente del sector hotelero español, un problema paradójico si se tienen en cuenta la cantidad de turistas que recibe y que la máxima de un hotel es velar por el descanso de sus clientes y la ausencia de ruidos entre habitaciones, salas de reuniones o espacios comunes.

De acuerdo a la normativa, los niveles admisibles de ruido en una habitación de hotel son de 30 decibelios (dBA) en horario nocturno y 40 decibelios (dBA) en horario diurno, el equivalente a un murmullo o una conversación de biblioteca, respectivamente. Aunque en la mayoría de casos estos principios se ven alterados por ruidos molestos, cuya procedencia puede ser aérea –desde el sonido del tráfico que se cuela por la ventana a una conversación intramuros–; de impacto, como las pisadas o arrastres de mobiliario; o estructural, es el caso del ruido que procede de las vibraciones del metro.

Y parte de este problema tiene su origen en la propia normativa. El parque hotelero, que en su mayoría es anterior al nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE) de 2013, no cumple con las mínimas garantías de aislamiento acústico. Una circunstancia que se agrava a sabiendas de que el CTE ya establece unos requerimientos mínimos de aislamiento acústico a todas luces insuficiente y que sitúan a España a la cola de Europa en confort acústico. Otro dato importante, más aún si se valora que nuestro país es el segundo más ruidoso del mundo, por detrás de Japón, según la OMS.

El sector tiene en cuenta estas singularidades y ya utiliza las mejores soluciones para ‘ensordecer’ los ruidos que perturban el descanso y la privacidad de sus huéspedes. Entre otras, se encuentra el sistema box in box, que no deja de ser un método de aislamiento que utiliza una caja flotante dentro de otra caja estructural para impedir que los sonidos se cuelen entre plantas y paredes.

El caso paradigmático del suburbano
Mención aparte merece, por ejemplo, la curiosa solución adoptada en la rehabilitación del hotel Ohla Eixample, en pleno centro de Barcelona, un auténtico reto para los arquitectos encargados de la obra por el hecho de situarse justo encima de la bóveda del túnel de metro. Y es que cuando el edificio se construyó originalmente en el año 1973, el suburbano pasaba cada media hora, mientras que en la actualidad su frecuencia se ha incrementado hasta los tres minutos, lo que provocaba un nivel de vibración insostenible.

Concretamente, en este problema estructural la solución radicaba directamente en la arquitectura y no en los materiales de construcción. Con el objetivo de aislar el ruido causado por la vibración en habitaciones y demás espacios y dotar al hotel del nivel de absorción acústica necesaria, los expertos acordaron una reparación pionera en España que consistía en apuntalar el edificio, cortar todos sus pilares y colocar en la base de cada uno de ellos un amortiguador sísmico. De esta forma, el hotel cumplía con los niveles admisibles de ruido que establece la normativa y estaba listo para el desarrollo de la actividad residencial.

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